Sobre la despenalización de las relaciones sexuales consentidas entre/con adolescentes de 14 y menos de 18 años (2010)

Proyecto coherenccia es una organización formada por jóvenes que promueve la discusión y el análisis de la realidad nacional desde una perspectiva interdisciplinaria, con el fin de plantear soluciones viables e integrales a las problemáticas actuales del país. En este sentido queremos expresar nuestra posición en los siguientes términos:

En las últimas semanas, el debate sobre la “despenalización de las relaciones sexuales consentidas entre/con adolescentes de 14 y menos de 18 años” (en adelante “proyecto de ley”) ha entrado en una especie de letargo. La coyuntura, se podría decir, ha dado un viraje hacia otros temas, de menor o igual importancia. Sin embargo, como jóvenes del Perú, se ha decidido que es necesario marcar una posición en torno a este tema y sustentarla ante la opinión pública para, así, darla a conocer. Es así que, a continuación, se presentará primero los argumentos contrarios a este proyecto de ley para, luego, mostrar el por qué estos argumentos resultan inválidos.

Las personas, entre ellas algunas autoridades, que se han mostrado contrarias al proyecto de ley ya mencionado, han argumentado, en primer lugar, que la despenalización de este tipo de relaciones sería impulsar a los adolescentes a tener relaciones sexuales debido a su “inmadurez sexual”; se los estaría induciendo a tener sexo desde temprana edad sin medir las consecuencias. Asimismo, han manifestado que la sociedad peruana no está preparada para la modificación que se plantea en el Código Penal. Es decir, la educación de los adolescentes peruanos no se encuentra en un nivel adecuado para poder asumir una responsabilidad como sería el decidir si tener o no relaciones sexuales. En otras palabras, el Estado debe decidir por ellos mediante la prohibición, ya que no tienen el suficiente raciocinio para poder discernir entre iniciarse sexualmente o no.

Respecto al primer punto mencionado, referido a que la despenalización de las relaciones sexuales consentidas entre/con adolescentes induce a estos a tenerlas. Según el INEI[1] (Instituto Nacional de Estadística e Informática), del total de mujeres entrevistadas de 25 a 49 años de edad en el 2009, el 39.2% mencionó haber tenido relaciones sexuales antes de cumplir los 18 años de edad. Es decir, la ley vigente, la cual es un mecanismo de prohibición, no va de la mano con lo que se vive: ¡Los adolescentes sí tienen relaciones sexuales! Ante esta clara evidencia, lo que se busca con el proyecto de ley es darles acceso a los servicios ofertados de salud, como vendrían a ser los partos atendidos institucionalmente; que las adolescentes puedan darle al hijo el apellido del padre; o que puedan acceder a métodos anticonceptivos sin ningún tipo de preocupación para, así, poder disminuir el riesgo de exposición a infecciones de transmisión sexual (ITS).

Es claro que muchas personas desearían que los adolescentes no tengan relaciones sexuales a tan temprana edad, no obstante, la realidad es otra. En todo caso, los esfuerzos deberían estar enfocados en que los adolescentes sean concientes de la responsabilidad que conlleva tener relaciones sexuales a tan prematura edad y de cuáles son los “riesgos” de no protegerse en tal situación. Los adolescentes deben estar informados para poder tomar una decisión y asumir la responsabilidad de las consecuencias que puedan aparecer. Así, el/la adolescente podría evitar los embarazos no deseados, los cuales podrían dificultar su desarrollo académico y, posteriormente, su desenvolvimiento profesional, debido a su no protección y planificación; también, se podría evitar que más madres adolescentes mueran al momento del parto, algo inconcebible hoy en día; o que jóvenes adolescentes vayan a prisión, habiendo tenido una relación sexual consentida. Como se puede observar, la penalización de las relaciones sexuales consentidas entre/con adolescentes es más un paliativo que un enfrentamiento a la esencia de la problemática.

Por otro lado, se mencionó que la sociedad peruana no está preparada para la modificación que se plantea. A esta afirmación se haría la siguiente pregunta: ¿cuándo estaría preparada? Es verdad que la educación peruana, sobre todo en el ámbito rural, es precaria y los adolescentes no reciben una educación integral, ni acorde a su realidad; sin embargo, es un hecho que estas personas se están iniciando sexualmente antes de ser mayores de edad. El proyecto de ley planteado debe ser el primer paso para una política integral enfocada a la formación de los adolescentes. Debe marcar el inicio y ser el impulso de políticas educativas, en el ámbito de la educación pública, enfocadas en educación sexual para menores de edad; debe ir acompañada de  proyectos intersectoriales, las cuales provengan de un trabajo en conjunto del sector educación y salud, para que los adolescentes, sensibilizados e informados, puedan decidir si iniciarse sexualmente o no. Habría que agregar a la sociedad civil organizada, por qué no, para ser parte de la elaboración de esos planes en conjunto que se puedan llevar a cabo en un trabajo intersectorial y en diferentes niveles de gobierno.

En conclusión, el Estado debería asumir un rol educador; buscar que los jóvenes sean responsables de sus decisiones al elegir si iniciarse sexualmente o no a muy temprana edad; pero no decidir por ellos ni asumir un rol paternalista, en el cual el Estado simplemente prohíbe y se pone de espaldas al meollo del problema. El proyecto de ley, que se apoya con este pronunciamiento, no debe ser una acción aislada del Estado, sino que debe marcar, como ya se mencionó anteriormente, el inicio de acciones tanto en el sector educación como en el sector salud. Se debe comenzar una planificación concertada con organizaciones de la sociedad civil organizada y los diferentes niveles de gobierno respecto a esta problemática. El adolescente debe ser libre de decidir si tiene relaciones sexuales o no, pero debe estar informado y tener acceso a los servicios que el Estado ofrece, tanto en educación como en salud, para, así, tomar una decisión responsable.


[1] INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA E INFORMÁTICA. Encuesta Demográfica y de Salud Familiar – ENDES Continua, 2009. Informe Principal. Lima: INEI, mayo de 2010. p. 126.

« Previous Post
Next Post »