<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Coherencia.Pe &#187; Cultura política</title>
	<atom:link href="http://www.coherencia.pe/secciones/articulos/cultura-politica/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.coherencia.pe</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Sun, 05 Feb 2012 01:39:30 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.2</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>¡Manya! ¿Él fue Abimael Guzmán?</title>
		<link>http://www.coherencia.pe/articulos/%c2%a1manya-%c2%bfel-fue-abimael-guzman</link>
		<comments>http://www.coherencia.pe/articulos/%c2%a1manya-%c2%bfel-fue-abimael-guzman#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 23:31:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gobierno Coherente</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura política]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[abimael guzman]]></category>
		<category><![CDATA[terrorismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.coherencia.pe/?p=1217</guid>
		<description><![CDATA[De 1990 a la actualidad nacieron más de 8 millones de personas en nuestro país que bordean los 20 años de edad y que, en su mayoría, desconocen de Abimael Guzmán, Sendero Luminoso o el MRTA. El politólogo Juan Carlos Ponce, quien nos cuenta cómo conoció de cerca lo que era el terrorismo, se pregunta: ¿qué hacemos con esos 8 millones de jóvenes para que sepan todo lo que representó el "pensamiento Gonzalo"?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="socialize-in-content" style="float:left;"><div class="socialize-in-button socialize-in-button-left"><a href="http://twitter.com/share" class="twitter-share-button" data-url="http://www.coherencia.pe/articulos/%c2%a1manya-%c2%bfel-fue-abimael-guzman" data-text="¡Manya! ¿Él fue Abimael Guzmán?" data-count="vertical" data-via="socializeWP" ><!--Tweetter--></a></div><div class="socialize-in-button socialize-in-button-left"><script>
			<!-- 
			var fbShare = {
				url: "http://www.coherencia.pe/articulos/%c2%a1manya-%c2%bfel-fue-abimael-guzman",
				size: "large",
				google_analytics: "true"
			}
			//-->
			</script>
                        <script src="http://widgets.fbshare.me/files/fbshare.js"></script></div></div><p style="text-align: justify;"><a href="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2012/01/ABIMAEL_GUZMAN3.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1218" title="ABIMAEL_GUZMAN3" src="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2012/01/ABIMAEL_GUZMAN3-300x229.jpg" alt="" width="300" height="229" /></a>Hoy realicé un pequeño ejercicio de investigación en mi clase de inglés, donde un 80% de los alumnos no pasan los 18 años – el inglés no sabe de edades y menos de etapas de vacaciones escolares. Pregunté solo a 6 si sabían quién era Abimael Guzmán. De los <em>encuestados</em>, 3 no sabían absolutamente nada de ese “tipo”, a 1 le “sonaba ese nombre” pero sabía que tenía que ver con el terrorismo y los 2 restantes respondieron rápidamente con una afirmación. Uno de los primeros, por naturaleza soltó un: <em>¡Manya!</em>, ¿él fue Abimael Guzmán?</p>
<p style="text-align: justify;">La conclusión salta a la vista. <strong>La mayoría de chicos y/o jóvenes que nacieron a partir de la década de los noventa, desconocen en su mayoría quién fue Abimael Guzmán, y, por ende, a Sendero Luminoso y el MRTA.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Yo nací a mediados de los ochenta en Jaén, y durante los primeros cinco años de vida no tuve idea de qué era el terrorismo, ni muchos menos Sendero Luminoso o el MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru) pero, el 6 de julio de 1992, fui testigo de la toma de la ciudad<em> </em>por parte del MRTA. Vivía muy cerca a donde comenzó el tiroteo. Por casi 8 horas estuve escondido con mi familia en casa. Recuerdo claramente las chispas de los disparos y hombres encapuchados pasando por la ventana de mi casa llamando a toda la población para ir a un mitin en el centro de la ciudad. Desde ese momento entendí qué cosa era el terrorismo. En los siguientes días vi la comisaría (antigua PIP-Policía de Investigaciones del Perú) hecha añicos y supe, además, que se pidieron refuerzos policiales y militares de San Ignacio, Bagua y del cuartel militar El Milagro.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, mi historia es una de las miles ocurridas en el Perú durante la década de los ochenta. A pesar de ello, muchos de nuestros niños y adolescentes desconocen este episodio nefasto en la historia del Perú, en el que no podíamos caminar tan libremente como lo hacemos hoy o como ir un martes por la tarde a ver una película al cine.</p>
<p style="text-align: justify;">Veamos cifras. Según el INEI, la población estimada en el año 1990  fue cerca a 22 millones de personas. Para el 2012 la población estimada y proyectada es de 30 millones de personas. Es decir, que <strong>de</strong><strong> 1990 a la actualidad nacieron más de 8 millones de personas en nuestro país que bordean los 20 años de edad.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Resulta increíble que hoy exista una agrupación denominada Movadef, que defiende amnistía general para todos los presos políticos incluyendo al terrorista Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso, y que pretende inscribirse en el Jurado Nacional de Elecciones – JNE como agrupación política. Sin embargo, Fernando Tuesta<a href="file:///C:/Users/Taupier/Desktop/ManyaAbimael%20%5bCORR-IF-OT%5d.doc#_ftn1">[1]</a>, ex jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales – ONPE, plantea que se tiene una solución a tamaña atrocidad política, la cual se basa en que los fines y objetivos de dicha agrupación no son defender el sistema democrático, que es el objetivo de todo partido político en un Estado democrático.</p>
<p style="text-align: justify;">La pregunta sería, en todo caso, <strong>qué hacemos con esos más de 8 millones de personas que aún desconocen esa huella oscura en nuestra historia nacional. </strong>Gran trabajo de sensibilización y concientización el que nos espera.  Y digo sensibilización y concientización porque creo que es la mejor arma para atacar a las ideologías que defienden tristemente el “pensamiento Gonzalo”.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese sentido, es fundamental difundir información sobre lo que se vivió durante los años del terrorismo y generar debate al respecto. Todo el valioso trabajo de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación debe ser rescatado para no olvidar lo que pasó y se muestre cuánto daño hizo el terrorismo al Perú y cuál es la postura de un gobierno democrático. <strong>Todos tenemos la obligación moral de contribuir con la difusión de ese período oscuro de la historia del Perú, que quizás por doloroso a veces preferimos olvidar. </strong>No podemos ser simples espectadores de un suceso que está tomando interés mediático. Yo también soy joven y construyo la política que quiero desde Coherencia que, así como otras organizaciones, también está aportando al fortalecimiento de la democracia en nuestro país. Digamos NO al terrorismo.</p>
<p style="text-align: justify;">
<hr style="text-align: justify;" size="1" />
<p style="text-align: justify;"><a href="file:///C:/Users/Taupier/Desktop/ManyaAbimael%20%5bCORR-IF-OT%5d.doc#_ftnref1">[1]</a> <a href="http://www.larepublica.pe/columnistas/politika/como-defenderse-del-movadef-19-01-2012">http://www.larepublica.pe/columnistas/politika/como-defenderse-del-movadef-19-01-2012</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.coherencia.pe/articulos/%c2%a1manya-%c2%bfel-fue-abimael-guzman/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La Democracia en el Perú: Una inestable equilibrista</title>
		<link>http://www.coherencia.pe/sin-categoria/la-democracia-en-el-peru-una-inestable-equilibrista</link>
		<comments>http://www.coherencia.pe/sin-categoria/la-democracia-en-el-peru-una-inestable-equilibrista#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 20:44:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Proyecto Coherencia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura política]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[abimael guzman]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[movadef]]></category>
		<category><![CDATA[politica]]></category>
		<category><![CDATA[susana villaran]]></category>
		<category><![CDATA[terrorismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.coherencia.pe/?p=1206</guid>
		<description><![CDATA[Dos hechos trascendentales han despertado nuestra atención en los días pasados, el proceso de recolección de firmas para la revocatoria de Susana Villarán, y de otro lado,  la inscripción y reconocimiento del MOVADEF como organización política, dando mucho qué decir y  ocupando la mayor atención en los distintos diarios y en los espacios de televisión en señal abierta.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="socialize-in-content" style="float:left;"><div class="socialize-in-button socialize-in-button-left"><a href="http://twitter.com/share" class="twitter-share-button" data-url="http://www.coherencia.pe/sin-categoria/la-democracia-en-el-peru-una-inestable-equilibrista" data-text="La Democracia en el Perú: Una inestable equilibrista" data-count="vertical" data-via="socializeWP" ><!--Tweetter--></a></div><div class="socialize-in-button socialize-in-button-left"><script>
			<!-- 
			var fbShare = {
				url: "http://www.coherencia.pe/sin-categoria/la-democracia-en-el-peru-una-inestable-equilibrista",
				size: "large",
				google_analytics: "true"
			}
			//-->
			</script>
                        <script src="http://widgets.fbshare.me/files/fbshare.js"></script></div></div><p style="text-align: justify;"><img class="alignleft" style="margin: 5px;" src="http://hnagabrielafsp.files.wordpress.com/2010/02/masas.jpg" alt="" width="333" height="186" />Dos hechos trascendentales han despertado nuestra atención en los días pasados, el proceso de <strong>recolección de firmas </strong>para la revocatoria de <strong>Susana Villarán</strong>, y de otro lado,  la <strong>inscripción y reconocimiento </strong>del <strong>MOVADEF </strong>como organización política, dando mucho qué decir y  ocupando la mayor atención en los distintos diarios y en los espacios de televisión en señal abierta.</p>
<div><span id="internal-source-marker_0.6905866814777255"></p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">Lo cierto es que la polémica generada en torno a estos sucesos ha dado pie a las más diversas opiniones y discusiones de uno y otro lado, poniéndonos -a los peruanos- nuevamente en la encrucijada de tomar posición al respecto, pues se trata de hechos que ponen en riesgo el Sistema Democrático Peruano.</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">Quisiera partir por precisar algunos conceptos. En primer lugar, el concepto de Democracia. Las definiciones aquí son abundantes, aunque la idea central que subyace es la de un espacio en el cual la toma de decisiones pasa previamente por la legitimación que le da el Pueblo, sea que lo haga ejerciendo el poder directamente (Democracia Directa) o por medio de sus representantes (Democracia Representativa).</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">Sin entrar en categorías y definiciones un tanto doctrinarias, es preciso señalar que para el funcionamiento de una Democracia se requiere contar con ciertas condiciones mínimas, como la presencia de un Estado de Derecho con división de Funciones entre los órganos que lo componen, siempre bajo el imperio de la Ley.</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">A la luz de lo señalado, no es necesario reflexionar mucho para darnos cuenta de que no vivimos en ese espacio anhelado, pues somos una democracia en pañales, poco desarrollada, por decirlo de forma sutil, donde el predominio de la Ley y la igualdad ante (y en) la Ley no son la regla, lastimosamente. En síntesis, vivimos en una democracia de equilibristas, donde tenemos que andar haciendo malabares con sumo cuidado para poder sortear los obstáculos que se nos presentan en el camino.</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">Ahora bien, teniendo como cuadro el escenario descrito, es decir, el de un país en el que las instituciones(1) son casi inexistentes y donde la Ley es burlada constantemente, donde cada cierto período de tiempo entra en escena algún personaje con ínfulas de iluminado, y donde las personas tendemos a ver los defectos de los demás antes que las virtudes, me pregunto  ¿Cuáles son las motivaciones para llevar a cabo el proceso de revocatoria a la actual Alcaldesa? ¿Nos favorece su salida, de ser el caso? Y por otro lado, ¿Por qué existen agrupaciones como la del MOVADEF? ¿Cómo es que llegan a obtener la cantidad de firmas para su inscripción? ¿Quiere decir que cuentan con apoyo de un sector de la población, entonces?</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">Vayamos por partes. Las motivaciones para remover a Susana Villarán provienen de distintos sectores, una parte proviene del sector de personas afectadas por algunas medidas de la Alcaldía, como la de reordenamiento del transporte público, lo que ha terminado por alzar en protesta a un significativo grupo de transportistas que desaprueban las medidas adoptada; están los intereses de  aquellos que tienen el ojo puesto en que lugares como Lurín, último recodo de los valles que hubo en lima, sea adjudicado en pro de sus intereses económicos, como ya había sido puesto de manifiesto en la anterior gestión edil; y por último, está el fastidio permanente de un sector de nuestra clase política que perdió la elección y que no logra aceptar los resultados de las urnas.</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">El hecho de que los impulsores de esta campaña pro revocatoria señalen que se trata de un proceso democrático y constitucional no es impedimento para afirmar con plena certeza que de concretarse tal iniciativa, quienes perdemos somos todos los limeños, porque una vez más se cierne sobre nosotros la zozobra de vivir bajo inestabilidad, lo que contribuye más a nuestra confusión y disgregación, y echar por tierra los pequeños avances que hemos tenido en materia de democracia.</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">¿Acaso no sedan cuenta los impulsores de esta campaña que de conseguir la revocatoria paralizarían toda la gestión municipal, con la consecuente falta de implementación de de obras y mejoras en la ciudad, además de generar dudas en los  inversionistas que ven a lima como una ciudad para invertir?  Claro que se dan cuenta, precisamente, eso es lo que buscan. Aun así, parece que no han reparado en que quien asumiría las riendas del municipio, ante una eventual salida de Susana, es el teniente alcalde, quien es al mismo tiempo parte de Fuerza Social. Entonces, ¿Cuál es el objeto de la revocatoria?</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">A propósito de lo mencionado, me pregunto CUÁNTOS medios de comunicación han destacado o dicho algo acerca del grado de inversión que de la Municipalidad de Lima recibió de parte de la agencia calificadora Fitch Ratings, lo que se traduce en la posibilidad de grandes inversiones en la capital; o de la recuperación del rió Rímac y sus áreas colindantes, que hoy en día se utiliza como vertedero de todo tipo desechos, preocupación que ninguna administración anterior quiso asumir.</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">Por otro lado, con relación al MOVADEF, si bien muchos se asombran y hasta sienten escalofríos cuando oyen hablar de él y de sus aspiraciones políticas, la pregunta a hacernos es por qué existe este tipo de movimientos en el Perú, a pesar del auge económico (incierto) que ha venido teniendo el país.</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">La experiencia y la historia demuestran que el progreso económico no implica el desarrollo social, cultural y personal, en última instancia, si es que no hay una equitativa distribución de los beneficios y excedentes, y menos aún cuando son inexistentes las instituciones que den forma al desarrollo.</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">Asimismo, en nuestro caso, la inexistencia de un sistema (democrático) de partidos que canalice las expectativas sociales agudiza la crisis, dando pie a  la existencia de movimientos radicales a lo largo y ancho de nuestro territorio, y es de nunca acabar. Ayer fue Abimael Guzmán, años más tarde Antauro Humala, hace unos meses se hablaba de Walter Aduviri, y hoy del MOVADEF, la pregunta a hacernos es qué estamos haciendo para cambiar o al menos influir positivamente en nuestra realidad.</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">Por su parte, ni los medios de comunicación ni los políticos contribuyen con un enfoque integral para dar solución al problema, tan solo se limitan a levantar el dedo acusador, pero no a colocar las piedras que modelen un nuevo rostro en la política peruana, y así, progresivamente, en la población en su conjunto.</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">Que nadie se sorprenda si en los próximos meses aparecen desde el interior del país otros movimientos radicales que gocen de la simpatía de su gente, personas normalmente pobres, sin acceso a recursos y servicios básicos que depositan su confianza en el único respaldo que les queda cuando el Estado y su clase política les ha fallado, dándoles la espalda, o al menos así lo sienten ellos.</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">Como vemos, pues, ambos sucesos (el de la revocatoria y el de la inscripción del MOVADEF) son las caras de una misma moneda, representada por la inexistencia de un Sistema Democrático que tenga entre sus filas partidos políticos realmente representativos que alienten el respeto y protección de los valores democráticos, como la consideración y el respeto por la autoridad electa, la formación de cuadros políticos que permitan la renovación, y sobre todo la confección de un plan integral de desarrollo como país, sin dejar de lado las diferencias que caracterizan a cada región del Perú, por supuesto.</p>
<p style="text-align: justify;" dir="ltr">Queda en nuestra conciencia el rol que ejerceremos en esta lucha por la estabilidad y la salud de la exigua pero existente democracia en la que vivimos. La contienda ya ha empezado.</p>
<p></span></div>
<hr size="1" />
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #888888;"><a href="#_ftnref1">[1]</a> </span><span style="color: #888888;">Ejemplos de Instituciones democráticas o Institucionalidad Democrática podrían ser la Universidad, entendida como institución de resguardo de las prácticas democráticas, o el Poder Judicial (a través de fallos distinguidos que pongan en relieve su capacidad de decisión), sin embargo en nuestro caso estas instituciones aún brillan por su ausencia, tanto a nivel de propuestas (como la formación de educandos) como en la ejecución de sus fines.</span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.coherencia.pe/sin-categoria/la-democracia-en-el-peru-una-inestable-equilibrista/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Perú, elecciones 2011: del dilema del prisionero al empate catastrófico</title>
		<link>http://www.coherencia.pe/articulos/peru-elecciones-2011</link>
		<comments>http://www.coherencia.pe/articulos/peru-elecciones-2011#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 09 May 2011 00:12:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gobierno Coherente</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura política]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Fujimori]]></category>
		<category><![CDATA[keiko]]></category>
		<category><![CDATA[politica]]></category>
		<category><![CDATA[segunda vuelta]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.coherencia.pe/?p=943</guid>
		<description><![CDATA[En este proceso electoral, como en otros anteriores, hemos encontrado alternativas en los extremos del espectro político que han atraído convicciones y temores: una que amenaza directamente con dar continuidad a una historia republicana de centralismo, abusos y corrupción (Fuerza 2011), y otra que exalta la posibilidad de “resetear” el país con sus reformas, poniendo en duda lo avanzado (Gana Perú); ambas con peligrosas conexiones, antecedentes autoritarios y familiares presos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="socialize-in-content" style="float:left;"><div class="socialize-in-button socialize-in-button-left"><a href="http://twitter.com/share" class="twitter-share-button" data-url="http://www.coherencia.pe/articulos/peru-elecciones-2011" data-text="Perú, elecciones 2011: del dilema del prisionero al empate catastrófico" data-count="vertical" data-via="socializeWP" ><!--Tweetter--></a></div><div class="socialize-in-button socialize-in-button-left"><script>
			<!-- 
			var fbShare = {
				url: "http://www.coherencia.pe/articulos/peru-elecciones-2011",
				size: "large",
				google_analytics: "true"
			}
			//-->
			</script>
                        <script src="http://widgets.fbshare.me/files/fbshare.js"></script></div></div><p><em>“La ceguera también es esto, vivir en un mundo donde se ha acabado la esperanza.”<br />
José Saramago, Ensayo sobre la Cegu</em>era</p>
<p><a href="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2011/05/ceguera101.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-944" title="Ceguera" src="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2011/05/ceguera101-300x220.jpg" alt="Tomado de &quot;El País&quot;" width="300" height="220" /></a>En este proceso electoral, como en otros anteriores, hemos encontrado alternativas en los extremos del espectro político que han atraído convicciones y temores: una que amenaza directamente con dar continuidad a una historia republicana de centralismo, abusos y corrupción (Fuerza 2011), y otra que exalta la posibilidad de “resetear” el país con sus reformas, poniendo en duda lo avanzado (Gana Perú); ambas con peligrosas conexiones, antecedentes autoritarios y familiares presos. En medio hemos visto opciones viables (Solidaridad Nacional, Perú Posible, Alianza por el Gran Cambio, entre otras) que demostraron poca voluntad para cooperar entre sí, favoreciendo a los extremos.</p>
<p>La posibilidad de que alguna de las dos alternativas de extremo pasara a segunda vuelta empujó a gran parte de los ciudadanos a un voto estratégico “anti” en lugar de uno “pro”. Esta serie de cálculos políticos en manos de ciudadanos obligados legalmente a votar y que juegan en el tablero de un país profundamente fragmentado, históricamente desigual y con grupos abiertamente distanciados, contribuyeron con poner en la segunda vuelta justamente a estos dos extremos que una mitad del país estaba evitando.</p>
<p>Ninguno de estos cálculos se hubiese dado sin tantas encuestas. Ellas no solo mostraban fotografías difusas de la intención de voto, sino que estaban entre los principales criterios para decidir el voto estratégico que nos hace optar con juicios que van más allá de nuestra convicción ideológica o programática, para tomar en consideración las probabilidades del resto de candidatos y los posibles escenarios de segunda vuelta.</p>
<p>El mayor melodrama estadístico se vivió con las últimas encuestas: Ollanta Humala de Gana Perú con casi 30%, Keiko Fujimori de Fuerza 2011 con 21%, Pedro Pablo Kuczynsky (PPK) de Alianza por el Gran Cambio con 18%, Alejandro Toledo de Perú Posible, quien alguna vez estuvo primero, con 15%. Estas encuestas se revelaron a periodistas internacionales y se difundieron por Internet porque rige una Ley 1.0 que prohíbe hacerlo por medios nacionales la última semana antes de elecciones. Ellas alimentaron el voto estratégico de un sector de la población, el más tecnológico, que podía acceder a la información. En todo caso, las encuestas terminaron siendo un calco de los resultados definitivos: los extremos pasaron a segunda vuelta pese a la cándida resistencia de sus contrincantes y la protesta virtual de sus electores. Las encuestas importan e influyen. Si el voto es estratégico, ya demasiado.</p>
<p><strong>Los prisioneros</strong></p>
<p>Una escena significativa de esta telenovela fue el dilema entre Toledo y PPK, que aparentemente competían por el voto del mismo sector de la población (o al menos eso se veía en Lima). Muchos periodistas, políticos y opinólogos exigieron a uno u otro que renunciara, junto con Luis Castañeda de Solidaridad Nacional que pedía atención en el quinto lugar. La tesis era que los votos de los candidatos renunciantes irían al único candidato que quedara en el centro y con ello se reemplazaría a Fujimori en el segundo lugar. Pero resultó imposible que Toledo y PPK cooperen con su renuncia, pues cargaban la misma soberbia y deudas políticas.</p>
<p>No es lo único en lo que se parecen. Toledo y PPK fueron parte del mismo gobierno que reconocemos difícil por ser posterior a una dictablanda. Que si bien democrático y económicamente estable, pecó de ser escandalosamente frívolo. La mínima humildad para identificarse con los problemas de los peruanos más sufridos se expresó en gestos políticos banales y ufanos, acompañados de poco coraje para defender intereses de los grupos más excluidos en comparación con lo hecho por los sectores pudientes. Estas actitudes se repitieron en esta campaña por obra y gracia de despliegues publicitarios, cortes de cabello y hasta cogidas de testículos. Toledo y PPK, cada cual a su manera, se han mostrado políticamente tan moderados como snobs.</p>
<p>Al mismo tiempo, tuvieron muchas diferencias. PPK lideró un combo con la Democracia Cristiana al lado del Humanismo izquierdista de Simon. Condimentó el misticismo de Restauración Nacional con el pragmatismo de César Acuña, símbolo de la decadencia de nuestra universidad. Mientras, los oportunistas que rodeaban a Toledo defendían posturas más progresistas: énfasis redistributivo, cuidado del medio ambiente, matrimonio gay, etc. Si PPK parte del socialcristianismo, Toledo aterriza en la socialdemocracia; sin perder ninguno la superficialidad.</p>
<p>(Cualquiera es general después de la batalla, pero pienso en este momento que Perú Posible y Fuerza Social eran aliados naturales porque coincidían en varios aspectos programáticos. La mezquindad de ambos de creer que no se necesitaban, su autosuficiencia, fueron determinantes en sus colosales fracasos.)</p>
<p>Al igual que los candidatos, sus electores fueron irreconciliables. Unos querían a Toledo como salvador, otros a PPK. El <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dilema_del_prisionero">dilema del prisionero</a> (un ejemplo del equilibrio de <a href="http://el-area-51.blogspot.com/2008/01/john-nash-una-mente-brillante.html">Nash</a>) postula que la colaboración es la salida con el máximo beneficio para los actores, pero la imposibilidad de cooperar termina en un equilibrio que no favorece a ninguno. Si la ciudadanía hubiera sido capaz de cooperar podía hasta forzar a los candidatos a renunciar. Pero no sucedió. Había una falla de coordinación a gran escala. Se dividieron posiciones, mezcla de cálculos y simpatías: si PPK era quien podía pasar a segunda vuelta o si Toledo era el único que ganaría a Humala una vez en ella. También vimos terquedad. Al centro izquierda le costaba votar por el centro derecha, y viceversa; aunque plegarse a estas corrientes sea un acto instintivo más que meditado. No en vano hoy varios simpatizantes de Toledo y PPK se han vuelto apasionados nacionalistas y fujimoristas, respectivamente. Ataques mutuos no provenían solo de simpatías caudillistas, al parecer también de trasfondos ideológicos. En consecuencia, los prisioneros terminaron siendo los propios electores.</p>
<p>Como anécdota podemos recordar que al vislumbrarse la segunda vuelta entre Keiko y Ollanta, hubo quienes lanzaron arengas apocalípticas llamando al éxodo masivo o convocatorias absurdas para un golpe de Estado en defensa de la Democracia. Muchas estuvieron lideradas por representantes de ese neologismo denominado <a href="http://www.ppk.pe/component/jdownloads/finish/1/6/0">ppkausa</a> (dícese de los miembros del club de fans de PPK). Varios de sus exponentes manifestaron la ciudadanía más hueca y racista que he visto en mi historia de peruano. De tanto que se quejaban, daba ganas de responderles al ritmo de esa vieja canción chilena: “<a href="http://www.youtube.com/watch?v=fGNpWBdnj8E">¿por qué no se van del país?</a>”</p>
<p><strong>Las catástrofes</strong></p>
<p>Los resultados electorales han destapado dos ollas a presión igual de intolerantes. Los centros se han ido a los extremos o están flotando en la incertidumbre. En varios lugares del Perú, el cachaco Ollanta Humala fue el voto de los jóvenes, de los ancianos y de los que están hartos de ser excluidos. Fue un voto con convicción y miedo. Una fuerte descarga de resentimiento. La convicción de darles a los pendejos y a los pitucos una samaqueada. Miedo al gringo criollo, al cholo pendejo o a la china matalascallando. Miedo a lo mismo de siempre: corrupción y abuso. El voto por Keiko Fujimori contiene una convicción basada en la nostalgia del padre, en cuyo gobierno salimos del terrorismo y la hiperinflación, con lo que se defienden robos y asesinatos. El miedo es a reformas que pongan en reversa los logros económicos que tanto han costado pero que benefician todavía a unos pocos. Ambas convicciones son resignadas y revanchistas. Ambos miedos están fundamentados en las convicciones del otro.</p>
<p>Para Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia, un <a href="http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/secret/CyE/cye2S1a.pdf">empate catastrófico</a> es la “confrontación de dos proyectos políticos nacionales de país, dos horizontes con capacidad de movilización, de atracción y de seducción de fuerzas sociales; confrontación en el ámbito institucional -puede ser en el ámbito parlamentario y también en el social- de dos bloques sociales conformados con voluntad y ambición de poder, el bloque dominante y el social ascendente; y, en tercer lugar, una parálisis del mando estatal y la irresolución de la parálisis”. No hemos llegado a la tercera condición, pero parece faltar poco. En nuestro país, Gana Perú no tiene el nivel de articulación del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_al_Socialismo_%28Bolivia%29">Movimiento al Socialismo (MAS)</a> en Bolivia, su representación es menos orgánica y más visceral, pero traduce notoriamente las ganas de un sector de poner en jaque los logros económicos por ser estructuralmente injustos, a costa de cercenar los valores democráticos si es necesario. Del otro lado, Fuerza 2011 representa el modelo económico por encima de los valores democráticos, poniendo en práctica el pensamiento de un grupito de peruanos que han dirigido el país por casi 200 años de historia republicana, pero sumándole un populismo que le va bien a otra parte de los peruanos.</p>
<p>Esta contienda de ideales que se desencadenó en Bagua como en tantos conflictos sociales con asimetría de poder, se ha trasladado al plano electoral. El paréntesis entre primera y segunda vuelta nos mantiene en un empate catastrófico. Para suerte peruana, esta tensión tiene una primera resolución en las elecciones del 5 de junio, en lugar del uso de la fuerza o la insurrección. Pero existe un emblema que seguirá peleándose en los años venideros: la Constitución. El Congreso de la República será el segundo campo de batalla, con apoyo del Ejecutivo según quien gane la Presidencia. De las formas y estrategias cómo se maneje este pendiente, en paralelo a la capacidad organizativa de nuestra sociedad para reaccionar ante las primeras señales autoritarias, penderá nuestra Democracia. Me refiero a los métodos para llegar a una reforma constitucional, a vigilar el proceso desde la sociedad en su conjunto y a la predisposición de las fuerzas de gobierno a ceder en ciertas políticas en beneficio del Perú.</p>
<p>De otro lado, según el estudio <a href="http://www.vanderbilt.edu/lapop/peru.php">Cultura política de la democracia en Perú 2010</a>, el 46.8% de los peruanos apoya el sistema político actual, es decir, menos de la mitad. Estamos un poco más abajo que el promedio de la región. Solo a la mitad del país le interesa mantener la democracia como la conocemos; la calle y el campo exigen cambio, aunque no sepan bien hacia dónde lleve, mientras las oficinas y las capitales prefieren mantenernos como estamos, por más que sea incompleto. Más datos: para el 57.1% de los peruanos, la gente de su comunidad es poco confiable o nada confiable. Solo uno de cada diez considera muy confiable a los peruanos de su entorno inmediato. Si no confiamos en nuestros vecinos, cómo vamos a confiar en nuestros políticos. Estos números me permiten recordar que buena parte de culpa la tiene el presidente Alan García que, al no dar señales ejemplares de sanción sobre quienes desfalcaban los bienes públicos y con su insistente política del perro del hortelano, facilitó el escepticismo frente al sistema democrático de mercado en el que vivimos y reforzó la mala imagen de los políticos como actores para el desarrollo.</p>
<p>Entonces, la otra gran catástrofe de estas elecciones es que el 50% al que le da lo mismo vivir o no en democracia ha ganado en las ánforas. Es posible verlo como un gran referéndum contra el sistema político. Las causas pueden ser vastas: una historia inquebrantable de corrupción, la frivolidad con la que han cantado victoria los últimos gobernantes, la agresión focalizada contra quienes defienden sus derechos ante las asimetrías de poder, el centralismo económico, el centralismo político, el centralismo mediático, la poca efectividad y transparencia de los gobiernos locales, la desigualdad de ingresos, la desconfianza entre peruanos o cómo nos tratamos en el día a día: con racismo, falta de respeto, insensibilidad. Tantas complejidades…</p>
<p>Dos empates, dos catástrofes, que se yuxtaponen, conviven y se han puesto en relieve durante estas elecciones. El primero es entre los extremos políticos de izquierda y derecha. Como ambos han pasado a segunda vuelta, están logrando plegar en sus respectivos campos a un conjunto de personas que quieren evitar al otro. Es un empate entre el statu quo y una propuesta en emergencia, basados sobre todo en el modelo económico pero con trasfondos sociales muy enraizados. El otro empate es entre los que queremos mantener el sistema democrático a toda costa y entre quienes no les falta razón para ser indiferentes con este sistema (por lo que prefieren ignorarlo o más convincentemente proponer una dictadura). En este segundo escenario los simpatizantes de los extremos de izquierda y derecha pueden coincidir en oposición a quienes nos mantenemos en la incertidumbre.</p>
<p>Ambos empates están atravesados por el sentimiento de que estar en el Estado será siempre un medio para robar y que el abuso del poder es intrínseco a cualquier escenario político. Esta idea se nutre de la experiencia histórica de discriminaciones y corrupción legitimada desde el Estado, en desmedro de la educación, la salud o la justicia. Ante estas circunstancias, los ciudadanos somos un conglomerado de desconfianzas. Como el voto es obligatorio, no hacemos más que manifestar nuestra desconfianza en las ánforas, pero para hacerlo más dramático la vestimos de miedo.</p>
<p><strong>Colofón: de la ceguera a la lucidez</strong></p>
<p>La moraleja de las últimas elecciones es que los peruanos nos movemos por el miedo. La tragedia es que nos tenemos miedo entre nosotros y eso se ha desdoblado hacia el plano político electoral. Keiko Fujimori y Ollanta Humala son la representación actual de nuestros resentimientos y la impotencia con que convivimos. Sucedió en el 2006 y ahora parece más agudo. Es tal el miedo que nos volvemos defensores de lo indefendible: elegimos entre caudillos, sopesamos la democracia y los derechos humanos, subestimamos vínculos con el narcotráfico, olvidamos pruebas de corrupción, pasamos la ignorancia o la indiferencia como un desliz. A causa del miedo nos atacamos usando como armas los prejuicios con que nos hemos criado. Echamos la culpa a los demás de la situación o los desmerecemos por su opción política, sin contemplar que ante un escenario tan infeliz las alternativas tienden a ser igual de infelices.</p>
<p>Jamás votaría por Keiko Fujimori, es darle otra oportunidad al fujimorismo contra el cual marché y me pronuncié individual y colectivamente. Sería como casarme otra vez con una mujer que ya me sacó la vuelta en mi cama; ese es el tono de la dignidad que estoy exigiendo a mis compatriotas. Son tiempos en que los peruanos debemos recordar frases como las de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Saramago">José Saramago</a>: “la dignidad no tiene precio, que una persona empieza a ceder en las pequeñas cosas y acaba por perder todo el sentido de la vida”. Ollanta Humala por su parte ha sido criado para dar un golpe de Estado y se inició con un discurso racista que ha moderado con oportunismo. Solo me inspira incertidumbre, en el ámbito económico y en el moral. Confío en tres de cada diez palabras que pronuncia. No lo siento capaz de llevar a cabo esas reformas inclusivas y redistributivas que embandera sin castrar nuestras libertades; la línea entre disminuir privilegios y abusar del poder es muy delgada. Sería incoherente de mi parte defenderlo.</p>
<p>Saramago escribió dos novelas maravillosas que son metáforas de nuestra situación. En <a href="http://www.librosgratisweb.com/pdf/saramago-jose/ensayo-sobre-la-ceguera.pdf">Ensayo sobre la ceguera</a>, los pobladores de una ciudad desconocida se vuelven repentinamente ciegos y lo único que ven es una absoluta luz blanca. “El miedo ciega (…) ya éramos ciegos en el momento en que perdimos la vista”. La única forma de salir con dignidad de nuestra encrucijada electoral es desvestir los temores, sacudir los prejuicios y empezar a ver las grietas que aparecen en nuestro Perú desnudo. Estamos ciegos porque no queremos ver que la situación en la que estamos es un holograma de las divisiones y los maltratos con que los peruanos convivimos en cada hora y en cada esquina.</p>
<p>En <a href="http://www.librosgratisweb.com/pdf/saramago-jose/ensayo-sobre-la-lucidez.pdf">Ensayo sobre la lucidez</a>, una vez curada la epidemia de ceguera, estas mismas personas deciden espontáneamente ir a votar en blanco, desequilibrando su frágil y superficial democracia. Son tildados de subversivos el 83% de los ciudadanos del país, que fueron quienes tomaron esta decisión: “cualquier persona entiende que se trata de una simple cuestión de jerarquía de valores o de sentido común, primero están los votos explícitos, después vienen los blancos, después los nulos, finalmente las abstenciones, está clarísimo que la democracia correría peligro si una de estas categorías secundarias sobrepasara a la principal, si los votos están allí es para que hagamos de ellos un uso prudente”, dice Saramago con fino sarcasmo. La razón de tal espontaneidad era muy simple, querían dar un mensaje a sus gobernantes, querían demostrarles que estaban hartos.</p>
<p>Me he paseado por los argumentos de las tres alternativas de voto en estas tres últimas semanas y he llegado a la conclusión de que lo más digno para mi conciencia es no votar por ninguno de los dos candidatos. Otra forma de ceguera es no ver que ambos son peligrosos porque tratan de disfrazar socios, intenciones y bravuconadas. Prefiero viciar mi voto (el voto en blanco no es una opción porque podría ser llenado en la mesa de votación, a propósito de la desconfianza) pero sin quedarme nunca con los brazos cruzados. No serviría de nada esta difícil decisión si no trabajo por una alternativa a la altura de la democracia que anhelo, complementando la que ya tenemos y que precisamente me permite expresarme en estas elecciones.</p>
<p>Con mi voto quiero decirles a Ollanta Humala y a Keiko Fujimori, a sus respectivos equipos, que no son lo que espero para mi país, aunque sus seguidores me tilden de irresponsable, iluso o hasta cobarde. Con mi voto quiero quitarle un poquito de respaldo a quien salga elegido para que le sea un poquito más difícil hacer lo que le plazca. Con mi voto quiero transmitir mi desazón porque las generaciones que me han precedido no han levantado una alternativa política que materialice la libertad y la justicia en, por ejemplo, sueldos, servicios públicos y convivencia entre peruanos. Si no puedo evitar que el temor marque la cédula, al menos quiero votar sin taparme la nariz.</p>
<p>Pese a mi decisión electoral, nuestro empate catastrófico a la peruana continuará una vez que pasen las elecciones, cuando tengamos nuevo gobernante y puede concluir en la destrucción recíproca de los dos extremos, ante el deterioro de las partes debido a los constantes destapes y ataques. Es altamente probable que de ganar Ollanta Humala o Keiko Fujimori, medios de comunicación, partidos políticos y otras instituciones creen un ambiente hostil para sus reformas, por más democráticas que sean (aunque debemos reconocer que en caso sea Humala, los poderes fácticos lo tendrían más en la mira). Los gremios empresariales se acomodarán a los escenarios que más les convenga, cediendo muy difícilmente cada milímetro. Estas podrían ser las condiciones para la parálisis del gobierno a la que se refiere García Linera. Considerando esta situación, urge empezar a construir desde ahora otra alternativa.</p>
<p>Ante estos escenarios, lo único que valoro como posibilidad es conformar un proyecto generacional que rompa con varias de las tradiciones políticas de nuestro país. Pasar de la ceguera a la lucidez no es un asunto de voto explícito o voto viciado; sería muy limitado. Es un compromiso con llenar alguna de las grietas de nuestra democracia, como puede ser la presencia de un partido político de centro que sea una institución y no de un caudillo, con un anclaje en las diversas sociedades peruanas sin ofrecer clientelismo, que responda con afecto y efectividad a los problemas de los peruanos en vez de con frivolidades, que proponga soluciones sin estar atento a cómo llenarse los bolsillos, entre tantas otras carencias. Pasar de la ceguera a la lucidez es solamente un medio para una transformación estructural más allá de los clichés de las campañas: debemos trasladarnos del miedo a la esperanza.</p>
<p>Nosotros, un conjunto de más cien jóvenes, desde una organización que se llama <a href="http://www.coherencia.pe/">Coherencia</a>, estamos tratando, pasito a pasito desde hace seis años, de darle forma a esta esperanza. Estamos jóvenes y por eso tal vez tanto idealismo en medio de un momento histórico desalentador. Los miembros de Coherencia estamos tratando de armar un partido político decente para los próximos cincuenta o cien años, con pensamiento, pasión, prudencia y perseverancia. Me parece que es tiempo de anunciarlo públicamente, porque si la gente conoce de nuestros espacios universitarios y nuestro laboratorio político de profesionales,  le queda la duda si estamos dispuestos a emprender tamaña responsabilidad. Para algunos peruanos que se encuentran como nosotros en tierra de nadie, en medio de las trincheras de los dos extremos electorales ante el fracaso orgánico de las opciones de centro, compartir nuestra esperanza puede significar algo de ánimo. En cualquier caso, a la hora de la vejez, cuando veamos la vida hacia atrás, siempre podremos decir que en medio de adversidades como esta, nosotros intentamos levantar una institución política, hacer algo distinto.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.coherencia.pe/articulos/peru-elecciones-2011/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>11</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Cómo mejorar la calidad de nuestra democracia?</title>
		<link>http://www.coherencia.pe/articulos/mejorarlademocracia</link>
		<comments>http://www.coherencia.pe/articulos/mejorarlademocracia#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 11 Aug 2010 17:34:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gobierno Coherente</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura política]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma del Estado]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.coherencia.pe/?p=714</guid>
		<description><![CDATA[La  mejora de la calidad de la democracia, particularmente en el caso peruano, pasa por dos pilares fundamentales que se convierten en la punta de la madeja de dicho proceso. El primero se refiere a la mejora del acceso y la calidad de la información hacia los ciudadanos, tanto de la cosa pública, como de las propuestas y acciones políticas de los partidos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="socialize-in-content" style="float:left;"><div class="socialize-in-button socialize-in-button-left"><a href="http://twitter.com/share" class="twitter-share-button" data-url="http://www.coherencia.pe/articulos/mejorarlademocracia" data-text="¿Cómo mejorar la calidad de nuestra democracia?" data-count="vertical" data-via="socializeWP" ><!--Tweetter--></a></div><div class="socialize-in-button socialize-in-button-left"><script>
			<!-- 
			var fbShare = {
				url: "http://www.coherencia.pe/articulos/mejorarlademocracia",
				size: "large",
				google_analytics: "true"
			}
			//-->
			</script>
                        <script src="http://widgets.fbshare.me/files/fbshare.js"></script></div></div><p><a href="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2010/08/democracia_mafalda.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-716" title="democracia_mafalda" src="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2010/08/democracia_mafalda-300x231.jpg" alt="" width="300" height="231" /></a>La  mejora de la calidad de la democracia, particularmente en el caso peruano, pasa por dos pilares fundamentales que se convierten en la punta de la madeja de dicho proceso.  El primero se refiere a la mejora del acceso y la calidad de la información hacia los ciudadanos, tanto de la cosa pública, como de las propuestas y acciones políticas de los partidos.  El segundo, referido a la calidad de los representantes a cargos públicos elegidos por el voto popular y, cuando los partidos políticos se encuentran en el ejercicio del poder, a la calidad de los funcionarios públicos quienes deben ejercer de forma adecuada y profesional la administración del Estado.</p>
<p>La calidad de la democracia es un tema analizado por diferentes expertos en las ciencias políticas y los mismos definen diferentes tipos de indicadores cuantitativos, cualitativos y de proceso para explicar la mejora de la calidad y su concepto.  Estos van desde la institucionalización del sistema de partidos (Mainwaring y Torcal: 2005) hasta la mejora de la calidad de la representación desde una perspectiva individual (Martínez: 2004)</p>
<p>Como hemos mencionado, el primer pilar en este proceso está referido a la mejora del acceso y la calidad de la información hacia los ciudadanos<a href="http://www.coherencia.pe/wp-admin/post-new.php#_ftn1"><strong></strong><strong>[1]</strong></a>.  Esto implica que los partidos políticos tengan disponible y debidamente actualizados las ideas que representan su <em>leimotiv</em>, su ideario.  Bajo los parámetros de la sociedad de información en la que vivimos <strong>el ideario</strong>, corazón de los partidos políticos, debe estar disponible mediante todos los medios y formatos posibles, pues su conocimiento y difusión es de vital importación para la penetración del pensamiento político de los partidos en la sociedad.</p>
<p>La calidad de los contenidos es un punto importante a destacar, pues si bien el contenido debe guardar sencillez, su calidad (entendida en la claridad de sus argumentos, y la racionalidad de sus posiciones) no debe ser sacrificada bajo ningún concepto, pues de lo contrario el riesgo a las malas interpretaciones se eleva exponencialmente.  Esto supone un reto y un gran esfuerzo pedagógico para los partidos políticos.</p>
<p>Siguiendo en la línea de la pedagogía, el Estado debe cumplir el mismo rol,  como promotor y orientador de la democracia en sus ciudadanos.  En tal sentido,  el Estado tiene la obligación  de promover y cautelar el acceso de la información de la gestión pública por parte de sus ciudadanos con altos estándares de calidad.  Además, debe promover y cautelar que los partidos políticos pongan a disposición de los ciudadanos sus principales ideas políticas (idearios, planes de gobierno, etc.) con especial énfasis en los períodos electorales.  Al mismo tiempo, debe fomentar que la educación básica se convierta en una educación que genere ciudadanos con vocación democrática, quienes en su momento producirán, promoverán y demandarán acceso a la información por las acciones políticas.</p>
<p>El segundo pilar dentro de este proceso está estrechamente relacionado con la <em>responsabilidad social de los partidos políticos </em>y, vinculado con uno de sus impactos externos nos referimos a la elección de sus candidatos para cargos de servicio público elegidos por voto popular.  Éste punto es de  vital importancia  para la vida y la mejora de la calidad de la democracia, pues es el  individuo con sus cargas emocionales, experiencias previas, conocimientos y escala de valores, quien materializa la democracia mediante la representación<a href="http://www.coherencia.pe/wp-admin/post-new.php#_ftn2"><strong></strong><strong>[2]</strong></a> que ostenta.</p>
<p>En tal sentido, el representante político debe tener características fundamentales que le ayuden a ejercer su función de representación. Las características óptimas para un representante político son aquellas que se observan con su alto sentido moral, su rectitud de conducta, su responsabilidad,  virtud, flexibilidad, capacidad analítica,  sentido de respeto a los derechos humanos,  pleno conocimiento de la política y los principales problemas contemporáneos, un alto sentido del bien común y el buen vivir.  Y es que, como representante político, su <em>ser político</em> -y el de los demás ciudadanos- debe estar investido de altas calidades humanas para el ejercicio de la función pública, lo que supone el desarrollo de la capacidad para distinguir los intereses particulares de los colectivos y reconocer la frontera entre lo público y lo privado.</p>
<p>He aquí de la importancia de la “gestión del talento” dentro de los partidos políticos, los cuales, deben utilizar ésta herramienta para el cumplimiento de su rol pedagógico: Formar políticos y ciudadanos con un alto sentido de la ética y del bien común.</p>
<p>La democracia puede también observar una mejora sustantiva cuando los partidos políticos en pleno ejercicio del poder mantienen y/o promueven funcionarios de primer nivel, los cuales deben ser buenos ciudadanos con altas capacidades humanas y técnicas que permitan a través de la gestión de la cosa pública promover y garantizar  una mejor y cada vez mayor calidad de vida de los ciudadanos, es decir, <strong><em>valor público. </em></strong></p>
<p>La generación del <em>valor público </em>debe ser guiada por principios básico como la búsqueda incansable de la equidad social,  disminución de las brechas sociales y la pobreza, enfoque intercultural, la eficacia y la eficiencia en la inversión pública, el fortalecimiento de las instituciones, el desarrollo sostenible y equilibro ambiental; teniendo como fin último y esencial al Ser Humano (ciudadano) y la plena satisfacción de sus necesidades presentes y futuras.<strong><em> </em></strong></p>
<p>En suma, la mejora de la calidad de la democracia en nuestro país depende (a) del rol que decida  jugar el Estado como promotor de la democracia y administrador de la cosa pública; (b) de los partidos políticos quienes, a través de sus acciones y los efectos de las mismas, deben tomar conciencia de la responsabilidad de sus impactos; y por último y no menos importante, (c) de los individuos, tanto de quienes a través de labores de representación o de función  (burocrática) se encuentran vinculados con la cosa pública, pues su alto sentido de la ética y el bien común deben dominar su conciencia y acciones; como del ciudadano quien debe promover, demandar y garantizar el pleno ejercicio de la democracia y de sus derechos democráticos.</p>
<hr size="1" />
<h5><em>* Owan Lay es Licenciado en Relaciones Internacionales y miembro de Gobierno Coherente</em></h5>
<h5><a href="http://www.coherencia.pe/wp-admin/post-new.php#_ftnref1">[1]</a> El concepto de ciudadano en nuestro país es muy discutido, en tal sentido, la acepción ciudadano en este texto se coloca como un ideal, no difícil de cumplir bajo las circunstancias actuales.</h5>
<h5><a href="http://www.coherencia.pe/wp-admin/post-new.php#_ftnref2">[2]</a> Debe entenderse la representación como un fenómeno multidimensional, que no es tocado en este artículo, para mayor referencia leer: La representación política y la calidad de la democracia, de María Antonieta Martínez. Revista Mexicana de Sociología, Vol. 200, N°. 004 (2004)</h5>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.coherencia.pe/articulos/mejorarlademocracia/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>14</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>En busca de partidos políticos de verdad</title>
		<link>http://www.coherencia.pe/articulos/en-busca-de-partidos-politicos-institucionalizados</link>
		<comments>http://www.coherencia.pe/articulos/en-busca-de-partidos-politicos-institucionalizados#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 16 Apr 2010 01:41:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gobierno Coherente</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura política]]></category>
		<category><![CDATA[Gobernabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma del Estado]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.coherencia.pe/?p=410</guid>
		<description><![CDATA[Nuestro sistema de gobierno democrático encuentra su piedra angular en las agrupaciones políticas que le dan sustento. Los partidos políticos, son por su naturaleza, los espacios idóneos para canalizar las exigencias de los ciudadanos hacia el gobierno. Los partidos políticos son el gobierno y, por esa sustancial razón, hay que dotarlos de las características y cualidades suficientes y necesarias para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2010/04/democracia_formal.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-416" title="democracia_formal" src="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2010/04/democracia_formal-294x300.jpg" alt="" width="294" height="300" /></a>Nuestro sistema de gobierno democrático encuentra su piedra angular en las agrupaciones políticas que le dan sustento. Los partidos políticos, son por su naturaleza, los espacios idóneos para canalizar las exigencias de los ciudadanos hacia el gobierno. Los partidos políticos son el gobierno y, por esa sustancial razón, hay que dotarlos de las características y cualidades suficientes y necesarias para que la gobernanza sea representativa y no exclusiva, para que el interés colectivo prime sobre los intereses particulares de los gobernantes de turno.</p>
<p>Los partidos políticos no son únicamente organizaciones de interés como lo puede ser una asociación deportiva, artística, académica, etc. El Partido Político está orientado hacia un fin mayor que busca el beneficio social, el beneficio de los ciudadanos como parte esencial de la comunidad. Asumir el rol de agrupación política, significa asumir responsabilidades de representación de gran envergadura. Esto de ningún modo significa representar únicamente el interés personal de sus miembros.</p>
<p>La orientación del Estado y el actuar de los gobernantes con alta calidad, operada con eficiencia y eficacia resultarán de la calidad de los partidos políticos que intervengan en el gobierno, sea de manera activa o pasiva, electos o no electos, como oficialistas u oposición. Resulta trascendental que estas organizaciones lleven la voz de todos sus miembros y no de una cúpula de poder inamovible; la voz cantante debe ser la del partido político como organización de personas (como sujeto de derechos) y no como la imposición de un puñado de adalides que ven a la organización como un feudo, como una herramienta destinada a labrar en beneficio de sus propios intereses.</p>
<p>La democratización de las organizaciones políticas es un primer gran paso en busca de un gobierno altamente democrático, de calidad, eficiente y eficaz. Las prácticas oligárquicas deben ser repudiadas y sancionadas.</p>
<p>¿Qué implica la democratización de los Partidos Políticos? Recopilo seis aspectos (en ningún modo taxativos) que la lectura sobre la temática propone:</p>
<ol>
<li>En primer lugar, la elección de los altos dirigentes debe darse mediante elecciones democráticas. En ningún caso se deben avalar prácticas oligárquicas.</li>
<li>En segundo lugar, la elección de los candidatos que postularán a cargos públicos durante las distintas elecciones, en representación del partido político, debe realizarse también de manera democrática. Sean estos a gobierno central, local o regional, así como el congreso.</li>
<li>Luego, debe exigirse la plena transparencia en el financiamiento. Esto implica tres acciones centrales: (i) publicidad de los estados financieros; (ii) financiación parcial por parte del Estado de las campañas políticas; y, (iii) control y límites a la contribución privada.</li>
<li>En cuarto lugar, los partidos políticos deben generar espacios para la participación de jóvenes en la actividad política. En este sentido, se deben establecer cuotas para personas menores de treinta y cinco años con la finalidad de que participen en la dirección del partido político, así como en las listas a las distintas elecciones que la agrupación decida participar.</li>
<li>Estas demandas deben extenderse hacia espacios de representación con un menor campo de acción, como lo son los movimientos regionales y locales.</li>
<li>Finalmente, aunque a mi parecer la más importante, la generación de los lineamientos ideológicos y programáticos del partido político deben responder a un consenso de la mayoría de los miembros de la agrupación.</li>
</ol>
<p>Si bien más de uno de los aspectos enumerados ya se encuentran plasmados en la actual Ley de Partidos Políticos, se requiere una consolidación de los mismos y una inclusión de los no contemplados. Esto se debe materializar mediante una reforma de la Ley de Partidos Políticos. Esta norma debe estructurarse de manera tal que facilite que la voluntad del Partido Político sea expresada de abajo hacia arriba y, especialmente, no se genere sin atender la voz de todos sus miembros. La voluntad del partido político no debe se el resultado de un imposición o de la individualidad de sus miembros. La Ley de Partidos Políticos debe fomentar (exigir) que los partidos mantengan una estructura integradora.</p>
<p>La consolidación de una democracia realmente representativa requiere de la democratización de los partidos políticos. Se debe abandonar el sistema de partidos clientelistas y darle espacio a un sistema con partidos institucionalizados que permitan lograr políticas coherentes y de largo plazo basados en acuerdos que trasciendan a los miembros de la agrupación en un momento determinado.</p>
<p><em><strong>Augusto Rey, abogado y miembro de Gobierno Coherente</strong></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.coherencia.pe/articulos/en-busca-de-partidos-politicos-institucionalizados/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Es posible innovar en política? Valores de una generación que aspira a dirigir el país</title>
		<link>http://www.coherencia.pe/articulos/%c2%bfes-posible-innovar-en-politica-valores-de-una-generacion-que-aspira-a-dirigir-el-pais</link>
		<comments>http://www.coherencia.pe/articulos/%c2%bfes-posible-innovar-en-politica-valores-de-una-generacion-que-aspira-a-dirigir-el-pais#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 02:06:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gobierno Coherente</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura política]]></category>
		<category><![CDATA[Juventud]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.coherencia.pe/?p=434</guid>
		<description><![CDATA[Gracias a la invitación de Luis Nunes y el Instituto Nacional Demócrata (NDI), participamos en su Seminario Anual de Liderazgo, dirigido a jóvenes líderes de partidos políticos del país. Fueron exactamente 29 asistentes, provenientes de muchas regiones del país y de una gama representativa de organizaciones. Se nos pidió una exposición sobre la llamada “Política 2.0”, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2010/04/jovenes-estudiantes3.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-435" title="jovenes-estudiantes3" src="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2010/04/jovenes-estudiantes3-300x194.jpg" alt="" width="300" height="194" /></a>Gracias a la invitación de Luis Nunes y el <a href="http://www.ndi.org/">Instituto Nacional Demócrata</a> (NDI), participamos en su Seminario Anual de Liderazgo, dirigido a jóvenes líderes de partidos políticos del país. Fueron exactamente 29 asistentes, provenientes de muchas regiones del país y de una gama representativa de organizaciones. Se nos pidió una exposición sobre la llamada “Política 2.0”, tema que hemos abordado ya en<a href="http://www.coherencia.pe/search/label/Pol%C3%ADtica%202.0">artículos anteriores</a> y sobre el que seguiremos reflexionando.</p>
<p>Ahora quiero, más bien, resaltar algunas impresiones personales del encuentro, que se suman a la reciente experiencia de visitar Ayacucho y compartir con los jóvenes líderes del movimiento regional “Juntos sí se puede”.</p>
<ol>
<li>Es absurda la imagen que nos venden (imponen) los medios sobre la condición naturalmente “apolítica” de los jóvenes. Nuestros cortos viajes y experiencia de relación con otros coetáneos nos confirman que existen representantes de una generación dispuesta a tomar parte efectiva de la clase política del país. Sin embargo, la <em>petit politique </em>que muestran algunos programas y diarios “serios” está inflamada de escándalos con ribetes farandulescos. Ya quisieran algunos de estos jóvenes líderes tener una pequeña entrevista en un canal de televisión o si quiera que se les solicite opinión política sobre el país. Los medios juegan con un doble estándar que, por un lado, reduce los intereses juveniles al nivel del prejuicio y, por otro lado, denuncian la inacción de una sociedad joven que aparenta desidia.</li>
<li>No somos los jóvenes, por otro lado, quienes debamos asumirnos como una <em>generación salvadora</em>. Por el contrario, hay a veces un discurso de negación –típica imagen rebelde frente al status quo- excesivamente reactiva y hasta reaccionaria que debemos desterrar. Debiéramos, los jóvenes que hacen –o los que creemos hacer- política, distinguir entre la paja del trigo rescatando aquellas ideas, reflexiones y figuras de la vida del país que nos permitan generar referentes y paradigmas. La noción de que la historia se escribirá a partir de nosotros es no sólo innecesaria, sino ingenua.</li>
<li>Para construir una generación política que nos distinga positivamente frente a otras precedentes, sugiero reflexionar sobre algunos valores que debieran ser banderas de nuestra causa:</li>
</ol>
<ul>
<li><strong>El valor de aprender</strong>, de convencernos de que los saberes no son sólidos y estables, y que hacer política supone y exige conocer, sobre todo, las micro necesidades de cada provincia y región, su geografía, sus culturas, sus dinámicas económicas, sus posibilidades. Deslimeñizar el poder será una consecuencia de ese conocimiento integral del país y sus complejidades.</li>
<li><strong>El valor de dialogar</strong>, de estar preparados para conversar y discrepar con ciudadanos de manera horizontal y permanente. Saber que el intercambio de ideas es base para la construcción de ciudadanía. La acción política, creemos, es un ejercicio de pedagogía constante.</li>
<li><strong>El valor de reconocer</strong>, de saber quiénes otros están aportando, desde sus ideas y campos, para el desarrollo del país. Reunirnos, organizarnos, convocarnos. Pensar en secreto que lo que nosotros hacemos es único e irrepetible es signo de supina ignorancia. En un país con tanto diagnóstico, es obligación de los jóvenes reconocer de nuestros pares las buenas prácticas para replicarlos y transformarlos en ideas políticas. Los derechos de autor sobran cuando se trata de hacer eficiente la gestión pública.</li>
<li><strong>El valor de confiar</strong>, de poder mirar a otros jóvenes y entregarles nuestras expectativas frente a ellos y frente a nosotros mismos. Generando redes de confianza podremos superar, en parte, la violencia y la indiferencia que tanto respiramos en las calles. Sentir que sí posible hacer política honestamente es redignificarla.</li>
</ul>
<p>Estos valores deben fundamentarse en una actitud de humildad, compromiso y coherencia. Seguiremos compartiendo, viajando, aprendiendo y confiando. Abrimos entonces la pregunta: ¿Podremos ser una generación distinta?</p>
<p><strong><em>Julio César Mateus, comunicador y miembro de Gobierno Coherente</em></strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.coherencia.pe/articulos/%c2%bfes-posible-innovar-en-politica-valores-de-una-generacion-que-aspira-a-dirigir-el-pais/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sobre Bayly y la tradición del outsider</title>
		<link>http://www.coherencia.pe/articulos/sobre-bayly-y-la-tradicion-del-outsider</link>
		<comments>http://www.coherencia.pe/articulos/sobre-bayly-y-la-tradicion-del-outsider#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 01:59:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gobierno Coherente</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura política]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones presidenciales 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Outsiders]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.coherencia.pe/?p=429</guid>
		<description><![CDATA[1) Los llamados “outsiders” del Perú son sinónimo de oportunismo (del candidato y sus repentinos partidarios), improvisación (en su organización y programa para gobernar) y la negación de la institucionalidad (democrática y representativa). En fin: la siembra del clientelismo, los horcones del paternalismo, una Constitución con letras al azar.
2) Es imposible una política distinta con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5430815353658806530" class="alignright" style="border: 0px initial initial;" src="http://1.bp.blogspot.com/_vNzqaVZ__ao/S14hyluSEQI/AAAAAAAAAYw/Imv1JHtTDdY/s320/bayly.jpg" border="0" alt="" width="256" height="245" />1) Los llamados “outsiders” del Perú son sinónimo de oportunismo (del candidato y sus repentinos partidarios), improvisación (en su organización y programa para gobernar) y la negación de la institucionalidad (democrática y representativa). En fin: la siembra del clientelismo, los horcones del paternalismo, una Constitución con letras al azar.</p>
<p>2) Es imposible una política distinta con tanta farándula y demandas policiales. Pero debería quedarnos igual de claro que es imposible una mejor política si no tenemos partidos sólidos; de los que tengan elecciones internas legales, espacios de formación de jóvenes y códigos de ética que sancionen. La política tradicional no es sinónimo de Sistema de Partidos, de Congreso de la República o de Democracia, como muchos quieren transmitir. A lo que llamamos “política tradicional” es a un grupo de gente que se mete al poder solamente por intereses personales ó económicos, pues no tienen la más remota idea de para qué más están ahí. Una de tres: o somos estos políticos, o nosotros los elegimos, o permitimos que los elijan.</p>
<p>3) Entonces: ¿qué es la “política tradicional” sino un conjunto de delincuentes que hacen universidades que no enseñan, hospitales que no curan y juzgados que no son justos?, ¿qué es la “política tradicional” sino el voto que le damos al tío que nos conseguirá una chambita cuando gane?, ¿qué es la “política tradicional” sino un grupo de personas que entraron a la política porque nosotros, los que nos quejamos tanto, no estamos imaginando y construyendo lo que creemos que es una “política nueva”?, ¿qué es la “política tradicional” sino la política que renovamos en cada elección, producto de una constante ruleta rusa?</p>
<p>4) Nuestra cultura política es todavía muy pobre, a diferencia de nuestros celebrados estándares macroeconómicos. Nuestra política y nuestros políticos nos atemorizan, porque no sabemos cómo enfrentarlos. En el colegio nunca me enseñaron de libertades políticas, de la responsabilidad de elegir y ser elegido, de los criterios para identificar al representante que me conviene. Por el contrario, todo me era impuesto, me arrodillaban en el patio del colegio si negaba al profesor o me ponían contra la pared por hablar mucho, en lugar de enseñarme a criticar con respeto y creatividad, a pensar un poco más en las responsabilidades del estar vivo cada día. Esto último, también contiene a la política.</p>
<p>5) Esta cultura política se nutre y reproduce, además, gracias a los medios de comunicación, particularmente nuestra televisión y diarios, más precisamente a la decadencia de los noticieros y la ligereza de la mayoría de sus periodistas (periodiqueros, los llama mi tío Agustín). Tienen razón sus críticos: son notarios de la noticia, con diplomados en copy/paste y doctorado en egolatría. No se dan cuenta de su responsabilidad, no se quieren dar cuenta de que en complicidad con sus gerentes recrean nuestra realidad a su antojo, priorizan lo que ellos creen que le gusta a la gente (“porque así son los peruanos”, osan decir) y ponen frente a cámaras a todos los políticos que lamentamos en este artículo. Nos hacen creer (con ingenuidad o malicia) que ahí, en lo banal, caricaturesco e inhumano, está el poder; y lo que es peor, nos dicen que nada podemos hacer contra él, en un constante ejemplo de resignación.</p>
<p>6) Pero los primeros responsables de la pedagogía democrática deberían ser los partidos y los políticos que albergan. Los “outsider” y muchos políticos nefastos que hoy están dentro de los partidos son peruanos desubicados y cobardes (no todos, por suerte, pues podría ser peor). En nuestras manos está elegir a otros políticos. Si somos más corajudos, hasta drenar la política negativa y reemplazarla por una política positiva es una opción, levantando un partido político desde abajo, con todos los costos que implica su cultura, su institucionalidad y su decencia. Porque ser político en el Perú debería ser un lujo: una medalla al sacrificio, una distinción por la sensatez, un aura de compromiso, la máxima expresión del ejemplo y la docencia.</p>
<p>7) Cuando vayamos a votar por un presidente (un alcalde o lo que sea), y nos sintamos irritados, displicentes o desesperanzados, sería prudente pararnos a la mitad de la calle, respirar hondo, dos veces si es necesario, y pensar un ratito que por más que nos quejemos de la política, votar arbitrariamente, por gusto, es ordenar al perro a que se siga mordiendo la cola. Sería más de lo mismo. Algo debe tener el candidato más que buenas intenciones (si las tiene) y frases astutas (no necesariamente inteligentes): esperemos un equipo digno, una responsabilidad indudable, un plan coherente y sobre todo, una visión para el Perú (no para su bolsillo y el de quienes lo rodean).</p>
<p> <img src='http://www.coherencia.pe/wp-includes/images/smilies/icon_cool.gif' alt='8)' class='wp-smiley' /> Esto es lo que pienso de Jaime Bayly (y de muchos otros). Estos son los temas que quiero discutir sobre su candidatura. Si no hubiera puesto este título, quizás la mitad de ustedes no hubiese leído, con risueña expectativa, algo tan aburrido y con pretensiones de irreverencia. Dejemos de joder el Perú y empecemos a arreglarlo durante, antes y después de cada elección, como dice <a href="http://www.youtube.com/watch?v=oJIhNHIC95Q">un video de moda</a>.</p>
<p><strong><em>Elohim Monard, comunicador y miembro de Gobierno Coherente</em></strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.coherencia.pe/articulos/sobre-bayly-y-la-tradicion-del-outsider/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La política multidimensional</title>
		<link>http://www.coherencia.pe/articulos/la-politica-multidimensional</link>
		<comments>http://www.coherencia.pe/articulos/la-politica-multidimensional#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 16 Nov 2009 02:25:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gobierno Coherente</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura política]]></category>
		<category><![CDATA[ideologías]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.coherencia.pe/?p=444</guid>
		<description><![CDATA[Aunque nadie objeta su histórica presencia, la oposición izquierda-derecha en el Perú, más que ofrecernos una aproximación ideológica útil y una comprensión cabal de las propuestas e intereses políticos, ha logrado confundirnos. La simplificación del debate político en esos términos, repetidos –literalmente- a diestra y siniestra, lo ubican en una dimensión plana y ambigua. Peor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2010/04/21-penal-en-la-final-del-tapala-carajo-mundialito-del-porvenir.-1.10x1-toma-urbana1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-445" title="21 -penal en la final del (tapala carajo) mundialito del porvenir. 1.10x1, toma urbana1" src="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2010/04/21-penal-en-la-final-del-tapala-carajo-mundialito-del-porvenir.-1.10x1-toma-urbana1-300x270.jpg" alt="" width="300" height="270" /></a>Aunque nadie objeta su histórica presencia, la oposición izquierda-derecha en el Perú, más que ofrecernos una aproximación ideológica útil y una comprensión cabal de las propuestas e intereses políticos, ha logrado confundirnos. La simplificación del debate político en esos términos, repetidos –literalmente- a diestra y siniestra, lo ubican en una dimensión plana y ambigua. Peor aún cuando las tantas oposiciones sobre las cuales se fundamenta -idealismo/pragmatismo, más Estado/menos Estado, pobres/ricos, entre otros- parecen hibridarse, extinguirse o paradójicamente coincidir.</p>
<p>Derecha e izquierda son hoy etiquetas que desubican al ciudadano, empobreciendo su nivel de análisis y propuesta. La discusión queda en un plano intelectual o mediático, usualmente efectista. Lo que ha llevado a algunos políticos, a veces con astucia y superficialidad, a declararse “de centro”. Esta cómoda posición retrata las limitaciones de los extremos, pero tampoco es suficiente y suena vacía.</p>
<p>La vida útil de esta polarización ha incorporado a la política una costumbre maniquea y llena de estereotipos propios de una mediocre telenovela. ¿Por qué los Derechos Humanos terminan siendo bandera de un sólo extremo? ¿Acaso algunas alternativas de privatización no pueden convivir con otras de administración estatal? El problema se agrava cuando pensamos que todas las posibilidades son excluyentes y no que cada acción política contiene un conjunto de variables más complejo que una línea de dos lados. Dividir entre izquierdas y derechas es usado más para subrayar resentimientos y prejuicios que para encontrar soluciones a los problemas del país.</p>
<p>La nueva mirada política debe incorporar las dimensiones que sean necesarias para tomar una decisión correcta con la persona como eje. Por ejemplo, la extensión de la base social que participa, la visión larga y estructural frente a una más coyuntural y concreta, las recetas a la altura de los resultados a que aspira. Alternativas contradictorias seguirán apareciendo en la historia y no tenemos por qué colocarlas siempre a la izquierda o a la derecha, pues a estas hace rato que le quedó grande el espectro.</p>
<p>Para los jóvenes resulta más coherente que los partidos establezcan posiciones claras sobre temas como el rol del Estado frente a la corrupción, el cambio climático o cómo evitar la fuga de talentos y cómo sortear esas amenazas. Asimismo, prefieren escuchar estrategias que incorporen todos los lados: el idealismo y la eficiencia no están tan reñidos, por citar un ejemplo.</p>
<p>Los partidos políticos –presumiendo que existen algunos- deberían repensar sus discursos e incorporar en ellos un espíritu más pedagógico que base sus ideas en una concepción multidimensional de la política. De lo contrario, las próximas elecciones volverán a encontrarnos en el estéril debate de ideologías de otros tiempos, en lugar de brindarnos un escenario para repensar las grandes metas del país y, sobre todo, cómo y con qué estrategias cumplirlas.</p>
<p><strong><em>Julio C. Mateus y Elohim Monard, miembros de Gobierno Coherente.</em></strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.coherencia.pe/articulos/la-politica-multidimensional/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El placer de no saber y el analfabetismo político</title>
		<link>http://www.coherencia.pe/articulos/el-placer-de-no-saber-y-el-analfabetismo-politico</link>
		<comments>http://www.coherencia.pe/articulos/el-placer-de-no-saber-y-el-analfabetismo-politico#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 16 Oct 2009 01:50:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gobierno Coherente</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura política]]></category>
		<category><![CDATA[Ciudadanía]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.coherencia.pe/?p=423</guid>
		<description><![CDATA[El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del frijol, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del frijol, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Bertolt Brecht<br />
</em></p>
<p><a href="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2010/04/sueño-político.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-424" title="sueño político" src="http://www.coherencia.pe/wp-content/uploads/2010/04/sueño-político-300x257.jpg" alt="" width="300" height="257" /></a>Probablemente de entre todos los tipos de analfabetismo, el político sea el más extendido, el único que se adopta -incluso con cierto orgullo- por decisión propia y, tal vez, sobre el que menos sabemos.</p>
<p>En nuestro país, la tasa de analfabetismo es una cifra clave. Cuando de países se trata todo tiene una cifra y toda cifra una explicación. Como bien saben los políticos, en el imaginario social los números pesan y, en determinadas circunstancias, el “%” vale más que el “$”. El analfabetismo es un tema crítico que ha provocado la generación de cifras tratando de ser exactas, de explicaciones tratando de ser claras y de fechas tratando de ser definitivas. Hay un número de analfabetos literales, un número de analfabetos funcionales, de repente hasta ya hay un número para afrontar el reciente concepto de analfabetos tecnológicos. Pero si preguntara cuál es el número de analfabetos políticos, ¿habría respuesta?</p>
<p>El Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú realizó un sondeo en septiembre del presente , cuyo objetivo era la Evaluación de autoridades e instituciones: opinión acerca de la coyuntura actual(1):</p>
<blockquote><p>“Los resultados han sido desalentadores. De los 35 congresistas de Lima, el 70% de los limeños no da un solo nombre. El parlamentario más recordado tiene un escaso 9%. Ni los principales líderes de los partidos, ni los más expuestos a los medios, superan el 10% de recordación. Esto es altamente preocupante, pues estamos delante los representantes políticos en el parlamento nacional. A nivel local, uno de cada cuatro limeños no conoce quién es su alcalde. Y, en relación a los ministros de estado, el 87% de la población no conoce el nombre de un solo ministro. El más nombrado es el Ministro de Defensa, debido a su alta exposición mediática. El resto tiene un nivel de recordación menor al 4%.</p>
<p>Esta situación puede deberse al gran desinterés sobre la política de la mayoría de los peruanos. Sólo en el caso de Lima, un 63% le interesa poco o nada la política. Si el interés no existe, el desconocimiento de las autoridades es también alto. Pero el desconocer a las autoridades y/o representantes políticos,mella la calidad de la representación, la participación y el control ciudadano”.</p></blockquote>
<p>El desconocimiento puede relacionarse con falta de información, ya sea porque los medios no la difunden o porque hay ciudadanos que no tienen acceso a ella. Sin embargo, en el caso del analfabeto político, es el desinterés la ruta más rápida hacia el desconocimiento y, al mismo tiempo, el desconocimiento se convierte en el mejor atajo hacia el desinterés.</p>
<p><a href="http://data1.blog.de/blog/k/katja18zx/img/Garfield.jpg"></a>Reflejo de esto puede ser el resultado de una pregunta que aparece en el documento Eclipse en la Representación Política, editado por Calandria (2). Ante la pregunta ¿cree usted que los partidos políticos deben abrir canales de participación a los grupos de ciudadanos independientes y a las organizaciones sociales?, la respuesta es un contundente No con 89.6%.</p>
<p>En un seminario internacional sobre comunicación y política, un congresista peruano que estuvo como panelista hizo alusión a esta pregunta, para proseguir afirmando que no tenía mucho sentido invertir en ampliar los canales de comunicación, incluso a pesar de las nuevas TIC, ya que resultados como este demostraban que a la gente no le interesa comunicarse con sus representantes (3). Suena correcto, lógicamente hablando. ¿Pero es una afirmación coherente con la labor de un representante? Lo menos que diría es que es un razonamiento simplista.</p>
<p>Se entiende que una buena representación supone, entre otras cosas, una buena comunicación. Ergo, la opción correcta no parece ser renunciar a la comunicación, sino más bien entender por qué es que a un 89.6% de ciudadanos no le interesa que los partidos políticos abran canales de participación. Hay muchas causas para este desinterés, pero quiero mencionar una en especial, por ser recurrente en el espacio mediático: nuestro Congreso.</p>
<p>Aunque uno no esté interesado en la política, es casi imposible no enterarse de los escándalos de los congresistas, desde el “come pollo” hasta la “roba luz”, que han llevado al Congreso -nuevamente- a una crisis de imagen, resumida en el titular de un diario local: “82 legisladores denunciados. El Congreso no levanta cabeza” (4). Es decir, casi el 70% de nuestros congresistas han sido denunciados al menos una vez.</p>
<p>La frase de Brecht que abre este artículo es dura, pero creo que no deja de ser cierta. Sin embargo, tenemos que reconocer que el desinterés en la política no es gratuito. A pesar de ello, o justamente por ello, es que informarse es necesario. Como afirma Ignacio Ramonet, “…querer informarse sin esfuerzo es una ilusión que remite al mito publicitario antes que a la movilización cívica. Informarse fatiga. Ese es el precio que un ciudadano paga para tener el derecho de participar con inteligencia en la vida democrática”(5). No hacerlo nos lleva por la ruta placentera del no saber, cuyo costo es que es la misma ruta dolorosa del acatar sin cuestionar.</p>
<p><strong><em>Por Omar Taupier, comunicador social.</em></strong></p>
<h5>(1) Se puede ubicar en el siguiente enlace con fecha 17 de septiembre: http://www.pucp.edu.pe/iop/sondeos.php</h5>
<h5>(2) Es un documento de análisis de los resultados obtenidos por un sondeo aplicado en las ciudades de Lima, Arequipa, Piura, Iquitos y Junín, en el marco del Programa Todos Hacemos Política, de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Instituto Republicano Internacional (IRI), en alianza con la OSC Calandria.</h5>
<h5>(3) “Los Desafíos de la Representación Política. Reflexiones y Experiencias.” Realizado el 15 y 16 de septiembre en la ciudad de Lima.</h5>
<h5>(4) Aquí la portada: http://www.larepublica.pe/archive/all/larepublica/20091001/1/01/todos</h5>
<h5>(5) Ramonet, Ignacio. Informarse fatiga. En La Prensa ¿Refleja la realidad? Nuevas tecnologías y concentración de los medios. Selección de artículos publicados en Le Monde Diplomatique. Ed. Aún Creemos en los Sueños. Año 2003 (pp. 9-13)</h5>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.coherencia.pe/articulos/el-placer-de-no-saber-y-el-analfabetismo-politico/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

