Lima, política y alianzas necesarias

La parcialidad del Jurado Nacional de Elecciones, las mañas de bravucones como Marco Tulio y los dólares de incierta procedencia han logrado poner a Lima en el riesgo de quedar a la deriva, sin proyecto, sin inversiones, sin gobernabilidad. Es cierto que la actual gestión municipal ha cometido errores, que no hubo contundencia en su defensa, que no aprovechó políticamente sus obras y que emprendió batallas impopulares, pero nada de eso razonablemente justifica el uso de la revocatoria, pensada en su origen como recurso democrático, para desconocer el mandato popular que eligió a Susana Villarán.

La gestión municipal ha reaccionado. Superando las limitaciones del primer año de gobierno, ha puesto en marcha reformas estructurales indispensables para avanzar hacia la modernización de la ciudad y la mejora de la calidad de vida de los limeños. Todos conocen del desafío emprendido contra nuestro deficiente sistema de transporte público. Es verdad que en estos dos primeros años de gobierno se han ejecutado casi el triple de obras que en los dos primeros años del ex alcalde Castañetada. Es indiscutible que Lima se está consolidando como una de las plazas más confiables en la región y muestra de ello es que en el 2011 Fitch Ratings y en el 2012 Moody’s, dos de las principales calificadoras de riesgo en el mundo, ubicaron a Lima entre las ciudades con mejor nota de Sudamérica en el manejo de los recursos públicos. No es gratuito que empresas constructoras hayan apostado más de $ 2,400 millones en proyectos que conectarán Lima a través de vías expresas modernas y transporte público de calidad. Además, y más importante, se sabe que las reformas que se vienen impulsando no sólo representan progresos materiales, sino también, impactos culturales, éticos e institucionales que permiten construir una ciudad con normas de convivencia y cultura más desarrolladas.

Los avances y esfuerzos desplegados en el último año, sin embargo, no han logrado recuperar la empatía perdida con ciertos sectores de la sociedad, principalmente con los sectores populares, quienes ven con incredulidad esta apuesta de gobierno municipal y exigen pronta atención a sus necesidades básicas. Las recientes encuestas señalan que en los sectores C, D y E el apoyo a la revocatoria es altísimo.

Es indudable que la municipalidad ha fallado al comunicar y canalizar los proyectos y propuestas para las zonas más vulnerables -como Barrio Mío que consiste en la construcción de escaleras, muros de contención y lozas deportivas por S/. 150 millones en este año-. Sin embargo, la situación se agrava si consideramos que en estos sectores hay mucha presencia partidaria del fujimorismo (y en menor medida del aprismo), cuyos representantes y dirigentes han demostrado público apoyo a la revocatoria. En este contexto, Solidaridad Nacional, cuyo líder pareciera estar en campaña por el sillón municipal, también tiene un rol central.

Es por eso que comunicar y dar a conocer desde la gestión municipal los proyectos en marcha es solo una parte de la cruzada contra la revocatoria -y en esto ya está el equipo edil-. Esta es también una batalla política y, por tanto, solo se ganará haciendo política. En la otra orilla encontramos agrupaciones e intereses que han decidido arriesgar una ciudad de 9 millones de personas para recuperar el poder político que perdieron democráticamente en las elecciones del 2010. Ellos confundirán y no dejarán informar, como ya lo vienen haciendo.

Así el escenario, sumado a las limitaciones que el Jurado Nacional de Elecciones pretende imponer al municipio para impedir la difusión de las obras en marcha, será difícil que el gobierno de Lima supere solo esta prueba. Por eso, los que apostamos por este proyecto municipal debemos sumarnos y salir a las calles a decirle no a esta revocatoria inescrupulosa y sí a este gobierno honesto, democrático y de demostrada eficiencia. Hay varios grupos que ya están trabajando en esto y necesitan más manos. Búsquenlos en Facebook, contáctense, vayan a las reuniones y compartan el sentido de urgencia. Esta es una invitación a construir una alianza por nuestra ciudad, una alianza por una Lima para todos.

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