Lavándonos las manos, ensuciamos la conciencia

Lavándonos las manos, ensuciamos la conciencia

Hace unas semanas los medios dieron a conocer que una pequeña de nombre Xoana Guerra Guerrero de tan solo 2 años de edad se había perdido en la Plaza de Armas de Cerro Azul (Cañete), todo el Perú quedó paralizado por la noticia. Hasta se tejieron varías hipótesis referente a su desaparición.

La angustia y desesperación por conocer el paradero de la niña se apoderaron de los padres, quienes culparon a terceras personas de la pérdida de su menor hija. Después de una intensa búsqueda y al no tener respuesta, un pescador de la zona decidió ponerse su traje de buzo y buscar dentro de los pozos de la plaza, dichos pozos permitían el funcionamiento de la pileta de la Plaza de Armas de Cerro Azul, adentrarse en las profundidades del pozo tenía sentido, puesto que se encontraba a tan solo dos metros de distancia de donde estaban ubicados los padres de la menor. En el primer pozo no se encuentra nada, pero en el segundo, se halla el cuerpo de la menor. Inmediatamente dieron aviso a las autoridades para iniciar el rescate, dándose con la sorpresa de que el cuerpo sin vida pertenecía a la pequeña Xoana.

Como recordamos, la pequeña se perdió cuando ella se encontraba jugando con su hermana mayor de 7 años en la plaza,  la cámara de seguridad de una farmacia, captó que mientras los padres de Xoana conversaban en el borde de la pileta se observa que la menor sigue a su hermana y se esfuma de la escena. Al realizarle las pericias respectivas al cuerpo se descartó un homicidio, es por ello que se determinó que la pequeña  jugando, en una distracción, se cayó repentinamente al pozo, puesto que nadie se había percatado de que la tapa estaba abierta. Lo más increíble fue que nadie se diera cuenta de lo acontecido.

Todos los medios apuntaron a que los responsables son los padres por no tener el control de la situación y asimismo responsabilizaron al Alcalde de la Municipalidad Distrital de Cerro Azul.

Motivo por el cual la población se sintió indignada y marchó ante la alcaldía protestando por lo ocurrido. Indignante e insólita fue la respuesta del Alcalde Abel Miranda al señalar: “Yo no puedo estar en todos los lugares al mismo tiempo, por eso yo tengo jefes y gerentes que tenían que haber hecho sus funciones, mi responsabilidad mía es hacer gestiones a otro nivel,  yo no voy a estar viendo si una tapa está bien puesta o mal puesta”.

El alcalde se deslindó de toda responsabilidad posible, ¿Ustedes creen que es correcta la respuesta del Sr. Miranda?

Si bien los padres están obligados a cuidar y proteger los derechos de sus hijos, este hecho se suscitó en un espacio público el cual debe ser seguro para la población.

¿Quién es el garante de que la ciudad sea un espacio seguro para todos? La respuesta está en cada panel publicitario, el Alcalde.

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Amparada la función municipal en el articulo IV de su Titulo Preliminar la Ley Nº 27972, Ley Orgánica de Municipalidades:

“TÍTULO PRELIMINAR

ARTÍCULO IV.- FINALIDAD Los gobiernos locales representan al vecindario, promueven la adecuada prestación de los servicios públicos locales y el desarrollo integral, sostenible y armónico de su circunscripción.”

Las Municipalidades que son parte de los gobiernos locales deben prestar un servicio público adecuado fomentando espacios seguros que no pongan en riesgo el bienestar de la población, como no pudimos apreciar en el presente caso, ya que los pobladores mencionan que la plaza estaba prácticamente sin mantenimiento, porque existen cables expuesto en los postes, obras inconclusas y zonas de alto riesgo sin señalización.

De manera que no debemos culpar a los padres por este descuido también a las autoridades, autoridades que nosotros tenemos la potestad de elegir, por eso debemos elegir a personas competentes, idóneas para el cargo, con valores y principios, que no se deslinden de sus responsabilidades, que las asuman o que realicen acciones preventivas para evitar este tipo de sucesos, porque si nosotros no elegimos bien, tenemos otra vez a estos alcaldes impresentables que lo único que saben decir ante esta penosa situación que no son culpables. Por eso nosotros necesitamos alcaldes más humanos, mas empáticos,  mas preventivos, más honestos y más coherentes.

Un alcalde que realiza una pésima gestión es un peligro para la sociedad, porque termina con obras inconclusas o pozos sin tapa en los parques que resulta un peligro latente para la población especialmente para los niños,  como en el caso de la pequeña Xoana que por un descuido terminó muerta. Al Alcalde no le cuesta nada cerrar una tapa de pozo, poner carteles de señalización en zona de peligro, supervisar e inspeccionar recurrentemente la seguridad en los parques para evidenciar si existe un desperfecto en la zona y subsanarlo de inmediato a fin que los parques se encuentren en óptimas condiciones para el esparcimiento.  Para concluir debemos elegir bien porque está en nuestra manos el futuro de nuestros niños.

No necesitamos alcaldes que se laven las manos, necesitamos que se las ensucien para hacer obras y satisfacer las necesidades de la población, de esa manera no ensuciaremos nuestra conciencia.

Escribe Blanca de Rivero.

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