“Rechazan a los políticos, pero no el ejercicio de la política”, en El Comercio (2005)

Nunca antes los jóvenes del país habían estado tan alejados y decepcionados de la política por causa de la corrupción y de los propios políticos. Sin embargo, no se amilanan. Desean lograr un cambio en el país con prácticas limpias y democráticas.

Tan jóvenes eran los invitados a la Mesa Redonda que el moderador de la cita y editor central de política y opinión de El Comercio, Juan Paredes Castro, preguntó a uno de ellos, medio en broma medio en serio, si tenía edad para votar en las próximas elecciones del 2006. Sorprendido y ruborizado por la risa apenas disimulada de los otros participantes, Julio Chávez Chiong, joven integrante de Acción Popular, dio como respuesta un sonoro “por supuesto” que fue acompañado por un salvador “tengo 24 años”.

Superada la duda y con la presencia del director de El Comercio, Alejandro Miro Quesada Cisneros, los doce jóvenes reunidos por este Diario para analizar y explicar el divorcio de la juventud con la política, no demoraron en derrochar significativas ideas y reflexiones para explicar por qué razón esa relación se encuentra más cerca de la separación de bienes que del feliz matrimonio. Que la juventud no se siente representada por los partidos políticos y sus líderes, que los partidos políticos mantienen una estructura caudillista y excluyente que impide el avance de los nuevos cuadros y que es urgente la mejora de la educación en el país, fueron las tres conclusiones más importantes de la Mesa Redonda.

No hay renovación

Roberto Rojas Méndez (29) es presidente del Conaju. Cree que el principal problema es la nula representividad que los jóvenes sienten de los políticos y las intituciones del país, defecto que además acompaña a casi toda la población: “Quienes representan el poder por elección popular pertenecen a una clase política que no se ha renovado constantemente y cuya gestión a favor del Perú no ha sido satisfactoria. Los jóvenes se han dado cuenta de ello y ya se sienten hastiados”. Reinaldo Serra Crespo, de 31 años y perteneciente al Apra, siguió la idea planteada por el jefe del Conaju: “Una muestra de la desconexión entre la política y la juventud es que el 99% de escolares y jóvenes no sabe diferenciar lo que es un Estado de derecho y una dictadura”. Con energía y aplicando no pocas inflexiones de voz que por momentos nos recordaron a su máximo líder, Reinaldo fue claro en señalar que “ser joven por ser joven” no necesariamente es una virtud: “La juventud no nos da mayores ni menores derechos. Sin embargo, es una realidad que nosotros los jovenes deberíamos asumir mayores responsabilidades en el país, pues somos ejecutivos y llegamos a acuerdos reales, a diferencia de los políticos de siempre”.

La muerte de los patriarcas

Carlos Pianto Mendoza (30) es egresado de Derecho de San Marcos y joven cuadro del partido Avanza País. Eso sí, después de la Mesa Redonda, nadie va a decir que le falta osadía: “Una autocrítica a nuestra generación es que no somos ambiciosos. No solamente hay que contentarnos con formar parte de los partidos y esperar a que se muera el patriarca para acceder a mayores cargos. Debemos entrar a conducir los partidos”. Y aquí el puntillazo: “Yo planteo que la edad mínima para ser presidente de la República sea de 30 años y 21 para ser Congresista de la República”. Nicolás Zevallos Trigoso (24) es miembro de Proyecto Coherencia, grupo que acoge a jóvenes que desean cambiar el país, pero no necesariamente desde los partidos políticos “tradicionales”. Es muy claro en sus conceptos: “Los jóvenes nos encontramos muy desanimados con una clase política que desde hace 50 años no ha podido sacar al Perú del 50% de pobreza”.

NO BASTA CON SER REGIDORES

Los jóvenes del país, entre los 15 y 29 años, suman unos 8 millones, lo que equivale al 28% de la población. Pese a ello, los jóvenes del país no tienen una presencia significativa en la política. Federico Tong Hurtado, coordinador del Foro Generacional, brinda las siguientes cifras: “En el 2002 fueron elegidas 12.384 autoridades. De esa cantidad, apenas el 7,5% eran jóvenes”. Esa realidad llama la atención de Roberto Rojas Montes, del Conaju: “El 94% de los jóvenes elegidos en el 2002 eran regidores. Si bien eso demuestra cierto nivel de participación en la política, lo cierto es que no se trata de cargos de peso o muy influyentes”. ¿Acaso las propuestas de los jóvenes no convencen a los propios jóvenes? Esa pregunta, tan sencilla como fundamental, dio vueltas en las cabezas de los participantes. Nacida en 1985, María Antonieta Alva, también del Proyecto Coherencia, dijo que no solamente desde un partido político los jóvenes pueden colaborar con el desarrollo del país: “Podemos hacer cosas muy importantes trabajando para el Estado. Lo lamentable es que muchos universitarios prefieren ser contratados por empresas extranjeras”.

JÓVENES APUESTAN POR ORGANIZARSE Y SUPERAR A LA CLASE POLÍTICA ACTUAL

ELECCIONES 2006 USTED DECIDE

FORO UNIVERSITARIO. Mientras haya jóvenes que entiendan que la política no está por gusto y que su participación en ella es importante, habrá esperanza de que contagien de ese ánimo a la gran masa desengañada y apática existente hoy día

“Involucrémonos desde ahora en política porque nadie va a cambiar el país por nosotros y si no nos preocupamos ya, vamos a terminar siendo como quienes criticamos hoy”. El encuentro ya terminaba y Nino Sulcahuamán (16), con amenaza incluida, resumió muy bien un sentimiento que había sido esbozado por quienes le antecedieron en la palabra.

Los jóvenes y no tan jóvenes que llegaron hace un par de noches a la Universidad Ricardo Palma al Foro Universitario sobre Juventud y Política en nuestro país no solo se dedicaron a lo más fácil –criticar a los partidos y lamentarse de nuestra clase política– sino también a lo más difícil; es decir, explorarse como nueva generación, llamarse la atención y alertar que la juventud no es el futuro de la patria –frase tan linda como hueca– sino el presente.

El lema de la convocatoria fue “Jóvenes, voz y voto. ¿Quién les cede la palabra?” y eso hicimos a lo largo de tres horas. La lluvia de intervenciones –tanto del público como de los panelistas– fue moderada por el editor central de Política y Opinión de El Comercio, Juan Paredes Castro, y marchó por cuatro canales :

1. El joven no es bueno solamente porque es joven

No caer en la trampa de creer a ojos cerrados que los jóvenes son la reserva moral del país es lo que pidió Marisa Glave, estudiante de Sociología y miembro del panel. “Hay perversiones que también se reproducen en los jóvenes y muchos de ellos son dignos de compararse con algunos congresistas, solo se diferencian en que tienen menos poder”.

Hecha esta realista salvedad, Glave resaltó el potencial creativo de otros muchos jóvenes que se ven constreñidos por el sistema actual y se preguntó si jóvenes y adultos tendremos la capacidad de constituir una real comunidad política.

“Los jóvenes deben ser conscientes de que no basta hacer preguntas, deben también formarse, estudiar y prepararse, irse del país no es necesariamente la mejor respuesta para sus vidas”, reflexionó el profesor de Filosofía Ángel Pérez.

Desde el público, Luis Portocarrero insistió en que se debe dar oportunidad a los jóvenes “no simplemente porque lo sean, sino porque lo merecen”, y también desde allí, Michel Azcueta recordó que en la juventud hay de todo y que “ningún espacio se regala en política, más bien hay que conquistarlo”.

2. La importancia de organizarse para tener una voz

El psicólogo y coordinador del Foro Generacional, Federico Tong, se preguntó por qué teniendo tanta relevancia demográfica y electoral, a los jóvenes no les dan bola ni los partidos ni los políticos. “Porque están desarticulados, porque son invisibles y porque están subrepresentados”, se respondió él mismo.

Esfuerzos como el que él monitorea, como Propuesta Joven o como Proyecto Coherencia –ambos creados en el ámbito universitario– son los que buscan torcer esta realidad. O también el Grupo Convergencia, representado en el foro por Gonzalo Carranza: “No está mal que surjan varios movimientos juveniles, es difícil llegar a un consenso, pero sí debe ser posible juntarnos a debatir nuestras visiones. No debemos esperar que alguien nos convoque, sino crear nosotros mismos los espacios de acción”.

Esto último supone quebrar un temor y un lastre que se arrastra desde la década fujimorista, como lo recordó José Querevalú: “Muchos jóvenes siguen pensando que hacer política es malo, a muchos se nos metió en la cabeza que hacer política era ser terrorista, cuando de lo que se trata es de actuar con valor y decisión para el cambio”.

3. En busca de la renovación en los partidos

¿Qué hacer entonces con el modelo actual? Tong habló de renovar la política y los políticos. Lo primero pasa por devolver el poder a los ciudadanos y recuperar la carrera política frente al aventurerismo. Lo segundo, por dos propuestas concretas: “Se debe crear las regidurías de juventud empezando desde el espacio local y reconocer a los partidos que en este proceso electoral lleven a personas que tengan entre 25 y 40 años y que no se llenen de gente de la farándula”.

Dennis Bazalar, militante joven de un movimiento, alzó la voz para decir que la juventud no está identificada con la clase política y que “con la crisis organizativa y programática de los partidos, estos no dan alternativas concretas, pero nosotros no debemos cansarnos de proponerlas”.

Para Renzo Montes, de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP), se trata de buscar una relación más armónica entre los jóvenes y los mayores dentro de las agrupaciones. “Pero primero hay que tomar la decisión de hacer política y vencer ese temor que dice que todos los que incursionan en ella se vuelven corruptos”.

4. ¿Un ministerio de la juventud y borramos el Conaju?

No fueron pocos los que a lo largo de la cita manifestaron su deseo de tener en el Perú un ministerio de la juventud. José Ayala del Río, todavía estudiante de colegio, lo pide “porque es necesario que alguien impulse de verdad los programas en favor de los jóvenes”. Segundo Mendoza, de la FEP, agregó que la creación de este ministerio “es fundamental para dar el paso adelante que necesitan los jóvenes para sentirse más escuchados en este país”.

Tal parece que no sienten que el Consejo Nacional de la Juventud (Conaju), un ente con rango ministerial, los representa. Roberto Rojas, su flamante presidente, reconoció que se ha fallado clamorosamente en la difusión de sus actividades y agregó que buscan un reordenamiento del gasto e inversión en los jóvenes.

PIDEN CANCHA PARA DEMOSTRAR SU VALÍA

“Nos subestiman”

Magaly Zegarra (22) vive en Surco, estudia Trabajo Social en San Marcos y está en una organización llamada Proyecto Coherencia. Ellos promueven debates al interior del país y, al igual que El Comercio, han venido realizando foros sobre los problemas del país en cuatro universidades de la capital. También convocan a los partidos para ver sus propuestas.

Magaly está convencida de que los jóvenes deben organizarse y abrir espacios. Asimismo, afirma que “los partidos políticos nos subestiman. Creen que no pensamos o que podemos aportar solo con votos y no con ideas. Sin embargo, hay partidos que tienen una imagen muy desgastada y los jóvenes no vamos a votar por ellos”.

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¿Qué papel debemos desempeñar los jóvenes en la política del país?

  • Participar de forma independiente en distintos espacios políticos. (30%, 34 Votes)
  • Crear e impulsar proyectos de vigilancia ciudadana. (27%, 30 Votes)
  • Formar cuadros para convertirse en un nuevo partido político. (21%, 24 Votes)
  • Aprender, para participar en política uno debe tener más experiencia. (20%, 23 Votes)
  • Ayudar en las labores de propaganda del partido. (2%, 2 Votes)

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