Alto a las muertes. Hasta entonces, alto a Conga

Sobre los sucesos ocurridos en la región Cajamarca desde que se declararan en Estado de Emergencia las provincias de Cajamarca, Celendín y Hualgayoc:

 Es inaceptable que la muerte de cinco peruanos quede impune y sin tomar las medidas correctivas necesarias para evitar casos similares. Entre las víctimas lamentamos especialmente la de dos jóvenes: José Antonio Sánchez Huamán, de 29 años; y un menor de edad que cursaba el quinto año de secundaria.

 1) El Gobierno Peruano, nuevamente, ha demostrado incapacidad para controlar protestas civiles sin cobrar víctimas humanas, por lo tanto, consideramos que hay que detener las acciones abusivas de las fuerzas del orden. De la misma manera, invocamos a que se trabajen soluciones de más largo aliento, que no impliquen la constante suspensión de los derechos civiles esenciales. El abuso dentro de un Estado de Emergencia es tan inaceptable como el abuso del Estado de emergencia mismo.

 2) El resultado mortal de estos enfrentamientos deviene de la incapacidad del Gobierno Central, las Autoridades Regionales y Locales de Cajamarca, la empresa Yanacocha y algunos representantes de la sociedad civil para dialogar eficazmente a favor de la población de dicha región. Esta es una responsabilidad política que debe ser asumida por ministros, autoridades descentralizadas, dirigentes, y especialmente, por el Presidente Ollanta Humala, quien no ha demostrado capacidad de liderazgo sobre este conflicto. Consideramos que para retomar el diálogo se deben adoptar las siguientes medidas:

  1. Cambiar al Primer Ministro, Oscar Valdez, por no haber sido capaz de llevar a cabo esta tarea con éxito.
  2. Que todos los dirigentes cajamarquinos invoquen la NO violencia entre sus protestas y demandas. Consideramos que cualquier líder que incita o justifica la violencia debe quedar automáticamente descalificado como interlocutor en un proceso de diálogo.
  3. Respaldar la elección del Padre Gastón Garatea y de Monseñor Miguel Cabrejos como mediadores en el conflicto, brindándoles todas las facilidades necesarias para que cumplan eficazmente con la su labor.
  4. Interrumpir las obras del proyecto Conga hasta que no estén dadas las condiciones que garanticen la vida y un irrestricto respeto al Estado de Derecho en el país.

 3) Invocamos a todos los interlocutores a dejar posiciones intransigentes frente al conflicto. Por un lado, reconocemos que la empresa responsable de la ejecución de obras en Conga ha perdido toda credibilidad para la población debido a su desempeño en los últimos 15 años. Por ello, llamamos a que el diálogo comience con el reconocimiento de esos antecedentes sobre la mesa, para que en función a ello se plantee una rigurosa supervisión y monitoreo de sus posibles acciones a cargo de un órgano intermediario neutral y de total confianza de la población de Cajamarca. Por otro lado, pese a que la explotación minera responsable es fuente de riqueza que beneficia a todo el país, consideramos que el Gobierno Central debe evaluar la posibilidad de reducir o posponer las actividades mineras en la zona de intervención del proyecto Conga, en virtud de la generación de nuevas condiciones que posibiliten una explotación más sostenible en el futuro, de forma que no sea un proyecto impuesto, sino que cuente con el respaldo de la población de la zona de intervención.

4) Finalmente, convocamos a los peruanos y peruanas que creen en la política como herramienta de diálogo y liderazgo a que se sumen a causas políticas que trasciendan la coyuntura del conflicto. En la participación política permanente es que encontraremos la solución democrática a los problemas del país.

Lima, 07 de Julio del 2012

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