Cuando Coherencia vio la luz, estaba compuesto por 31 jóvenes de 7 universidades del país. Hoy, 5 años más tarde, con dos organizaciones a cuestas –Proyecto Coherencia, de los universitarios, y Gobierno Coherente, de los profesionales- somos más de 120 peruanos de más de 10 universidades del Perú y el mundo, quienes hemos transitado por esta experiencia. Todos, los que se fueron a buscar otros caminos coherentes para trabajar por el país y los que quedamos, seguimos convencidos de que la política no es sino la oportunidad que creamos los seres humanos para conocernos, comprendernos, entendernos y desarrollarnos. La política no es sino un instrumento de formación, análisis, diálogo y propuesta. No es el fin al que queremos llegar, sino el medio que tenemos para construir, desde nuestros propios espacios de ciudadanos, estudiantes y profesionales.
Por años nos resultó complejo definirnos. ¿Somos un grupo político? La respuesta era a veces un “no” inseguro y otras un “sí” no tan convencido. Pensar que la simple asociación de estudiantes de varias universidades debía convertirse, por generación espontánea, en un movimiento de esa clase era absurdo. Pero si la misión que nos habíamos dado era la de “reflexionar y pensar el país desde un espacio interdisciplinario y plural para proponer soluciones”, ¿entonces qué éramos? Concebimos nuestro espacio político como uno de formación constante, bajo la responsabilidad que implica participar de las decisiones públicas. Un espacio en donde todos aprendemos de todos y con los demás. De otras organizaciones de jóvenes, de niños, de adultos. Creamos, gestionamos y analizamos nuestros propios proyectos: desde actividades tradicionales como foros en universidades, hasta otras menos convencionales que involucran uso de tecnologías para la acción política, entre ellos ejercicios de transparencia ciudadana y accountability que nos permiten explorar las múltiples dimensiones de lo político y lo educativo, siempre encontrando en su sinergia el eje clave para nuestro propósito.
Esta labor de soñar la política del Perú, construyendo de a pocos sus alternativas, es gratificante como dificil. Nos frustramos, nos cansamos, nos motivamos, nos levantamos, nos caemos, nos equivocamos. En el camino hemos encontrado en muchos rincones del país muchas Coherencias y muchos coherentes; personas y organizaciones que sin decirlo –o saberlo- han sido y son inmejorable ejemplo de lo que anhelamos. A todos los coherentes del país, muchas felicidades y éxitos en esta compleja tarea de construir.





