Viernes, 29 de Mayo de 2009.
El pasado 28 de mayo Coherencia cumplió 4 años de existencia formal. A continuación, reproducimos el texto leído en la celebración por Lorena Carrasco y Julio César Mateus, directores de Proyecto Coherencia y Gobierno Coherente respectivamente. Lo compartimos con todos los que imaginen y trabajen desde distintos ámbitos por un Perú coherente.
El diálogo fue elaborado a partir de los textos Política para Amador, de Fernando Savater, y Jóvenes y política, ayer y hoy. Carta a mi hija, de Nena Delpino.
ÚRSULA: Estaba pensando, Amador, en lo que me contaba mamá en la carta que me escribió hace algunos años. Ahí me decía que su mundo era otro; un mundo donde quienes se vinculaban a la política lo hacían con la convicción de que tenían un lugar en el gran proyecto de cambio social.
Y es cierto, todo joven militante en los 70´s comulgaba, de una forma u otra, con la necesidad de aportar a la construcción de un país distinto. Y ahora esa inquietud está tan dispersa…Vivimos en medio del desencanto, sin referentes para nuestros ideales, cada uno por su lado, en lo suyo, cómodo, libre y sin el peso de las responsabilidades.
AMADOR: ¿Y acaso eso es posible, Úrsula? Porque yo entiendo que la libertad, sobre todo las libertades públicas, implican responsabilidad. Ser responsable es, finalmente, ser capaz de responder por lo que se ha hecho asumiéndolo como acto propio. Así pues, todo el que no admite responsabilidades en el fondo lo que rechaza es la libertad.
ÚRSULA: Puede ser, pero las sociedades democráticas, basadas en la libertad y no en la unanimidad coactiva, son las más conflictivas en toda la historia de la humanidad. Entonces, ¿a qué nos lleva tanta libertad? ¿No seríamos más felices si fuésemos menos libres? Francamente, yo creo que a la política, sólo se le puede pedir remedios políticos… y la felicidad no es un asunto político.
AMADOR: Yo creo, Úrsula, que el problema es que hemos canjeado la felicidad por el éxito, y ocurre que el éxito sólo está vinculado, en los últimos tiempos, con el consumo y el dinero. Pero eso no garantiza la felicidad.
La política tradicional, la que exhiben los medios, nos enseña que los principios pueden ser canjeados, subvertidos, en función de la búsqueda del éxito. Y que ese éxito es una experiencia siempre individual, nunca colectiva.
De igual manera, la Escuela ha dejado de insistir en que se puede ser feliz, y eso obliga la gente a pensar que la felicidad nos la dan, en vez de creer que uno la conquista, la trabaja solo y en relación con los demás. Finalmente, solo cuando la felicidad se trabaja, se goza.
ÚRSULA: Te escucho, Amador, y de inmediato pienso en ese grupo de jóvenes universitarios y profesionales que se hacen llamar “coherentes”. Creo que ellos no le tienen miedo a la política, son personas exitosas y creo que están conquistando la felicidad.
AMADOR: Es cierto. Los primeros cuatro años de Coherencia han sido un ejercicio polémico y complejo de responsable anarquía por demostrar todo lo contrario a lo que hemos estado hablando: que los ideales no son como las utopías, que los principios no son finales y que la política es un trabajo incomprendido de humildad, aprendizaje, libertad, responsabilidad y creatividad.
ÚRSULA: Los coherentes se están formando en ideas y en valores, en acciones concretas. A este paso, te aseguro Amador, que en pocos años ellos van a ser quienes lideren una transformación profunda en el país.
AMADOR: Porque parten del compromiso, de la seguridad de que no inventarán nada, pero de que su ejemplo creará un paradigma.
ÚRSULA: Porque así nos devuelven las ganas de repensar y construir un Perú distinto, hoy les decimos: ¡Feliz día, Coherencia!