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La Diplomacia de la Teta

Por Omar Taupier, Comunicador Social.

De la mano de “La teta asustada” se abren puertas en el exterior que la diplomacia tradicional no puede tocar. El triunfo en diversos festivales de cine, entre ellos el Festival de Cine de Berlín, así como su nominación al Oscar en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa, nos ofrece la posibilidad de promocionar nuestro país a un nivel antes impensable y establecer nuevos canales de comunicación con el mundo.

La diplomacia cambia
Tal vez, lo primero que uno se preguntaría es qué tiene que ver una película con la diplomacia. Pues, aunque no lo parezca, mucho. Una definición clásica de diplomacia es, según el Diccionario Oxford, “el manejo de las relaciones internacionales mediante la negociación; el método merced al cual se ajustan y manejan esas relaciones por medio de embajadores y enviados…”. Sin embargo, algunas cosas han cambiado.

Ahora un país se ve afectado, positiva o negativamente, por la imagen que de él se tiene en el exterior. Los Incas, Machu Picchu, Sendero Luminoso, Fujimori, Vargas Llosa, los Andes, entre otros, son nombres que dicen algo y que, probablemente, tienen algún significado relacionado con nuestro país para el público extranjero, que se va formando una imagen del Perú, la misma que se construye, esencialmente, desde los medios.

Hasta hace unas décadas, el Estado controlaba la mayor parte de la información que cruzaba las fronteras, manejándose exclusivamente entre cuerpos diplomáticos. Con el tiempo, esta comunicación “formal”, ha ido cediendo frente al poder que han adquirido los medios de comunicación y los individuos -gracias a Internet- en el escenario internacional. En años recientes, a los Estados se les ha empezado a escapar de las manos la información y, por tanto, la imagen que el mundo tiene de ellos, viéndose absorbidos, junto con sus aparatos diplomáticos, por una dinámica a la cual no se habían enfrentado.

Las nuevas tecnologías de la comunicación y la información (TIC) han alterado el ejercicio diplomático tradicional, dando paso a un concepto que no es del todo nuevo pero que ha adquirido mayor relevancia en el análisis y ejercicio de las Relaciones Internacionales: Diplomacia Pública. Javier Noya la define como una “estrategia de información y persuasión dirigida a una audiencia exterior con el fin de conseguir una opinión favorable para la política exterior de un país o una organización”.

La idea es cómo los Estados pueden utilizar su imagen como un activo para ejercer un ejercicio diplomático complementario al tradicional, abierto al público y capaz de generar nuevos lazos comunicativos con otros actores clave del concierto internacional, entre ellos, los ciudadanos de otros países. En este punto, las manifestaciones culturales, entre ellas el cine, son un factor clave.

"La teta" más vista
“La teta” ha conseguido varios premios internacionales, haciéndose conocida en el mundo a partir de su triunfo en el Festival de Cine de Berlín, y más aún ahora que ha sido nominada para el Oscar como Mejor Película de Habla no Inglesa. El año pasado la cantidad de personas que siguieron por el Oscar por televisión -solo en EEUU- fue de 36 millones, mientras se calcula que a nivel mundial la audiencia es de cientos de millones, siendo transmitido a más de 200 países.

A partir de esta película el nombre “Perú” está apareciendo en importantes medios, con una cobertura internacional que usualmente no tienen las comunicaciones estatales y que, además, usualmente está reservada para noticias negativas. Por ejemplo, el diario El País (España), uno de los más visitados a nivel mundial, está publicando una serie de artículos sobre Claudia Llosa, en forma de diario (“Diario de una Candidata al Oscar”), donde ella relata, en pocas palabras, su día a día en la semana previa a la premiación, y en el que no ha estado ajena la mención a la gastronomía peruana.

El ministro de Comercio Exterior y Turismo, Martín Pérez, ha afirmado que la película ayudará a incentivar el turismo receptivo. Tal vez esto explique el apoyo dado por el Estado a la promoción de la cinta en el exterior, así como al respectivo lobby para conseguir que el filme llegara a ser nominado al Oscar. Sin embargo, llama la atención no ver ninguna alusión al largometraje en la página principal de Promperú.

Este caso nos muestra que es necesario gestionar nuestras relaciones internacionales no solo a partir de la diplomacia tradicional sino también a través de la Diplomacia Pública, siendo estratégicos sobre aquellos temas que pueden ser usados en favor nuestro al momento de proponer una imagen exterior. No solo hay que aprovechar oportunidades como la que nos da “La teta”, también hay que reflexionar sobre la imagen internacional que da el Perú en la actualidad, analizar cómo nos afecta y proponer ideas para mejorarla.

¿Solo errores en los textos?

Por Beatriz Castillo Inti - DNI 10272601 (*)

El 12 de febrero, el congresista Santos denunció que 928 mil 598 textos escolares distribuidos a nivel nacional por el Ministerio de Educación (inversión que supera los 5 millones de soles), contienen errores de ortografía y sintaxis. Se refirió a textos del Área de Comunicación, distribuidos en el 2009 a todos los estudiantes de primaria, los cuales, menciona, contienen hasta cien errores ortográficos.

En respuesta a esta denuncia, el viceministro de gestión pedagógica Idel Vexler señaló que no se trata de los textos convencionales de primaria o secundaria, sino del Manual de Lectura Comprensiva. "Es un material complementario. No quiero justificar los errores, pero no es un texto escolar convencional" afirmó. Precisó que los manuales se encuentran en los depósitos de los colegios y que una alternativa de solución es elaborar una “fe de erratas explicativa”. Informó además, que el Ministro dispuso que la Dirección General de Educación Básica Regular (DIGEBR) nombre una comisión investigadora de carácter técnico para investigar e identificar a los responsables. "Vamos a investigar seriamente. No vamos a permitir que haya un solo error”, precisó. Refiriéndose a la comisión señaló “Dejemos que concluya su trabajo, que se delimiten las responsabilidades.” Esta comisión trabajaría durante el fin de semana para verificar los errores. Según el Viceministro, la Alta Dirección vela por la calidad de los materiales educativos y “no va a pasar por alto ni a apañar cualquier responsabilidad luego de concluida la investigación."

El 17 de febrero, una nota de prensa del Portal del Ministerio informó: “Ministerio de Educación declara en reorganización Área de Materiales Educativos de la Dirección de Educación Secundaria. También separa de su cargo al director de Educación Secundaria...” Informa también que “…teniendo en cuenta el informe técnico de la Comisión Técnica (…) se elaborará una fe de erratas y un documento explicativo para adherirlos a los Manuales (…) agregó Idel Vexler, al tiempo de pedir por el MINEDU las disculpas del caso a la comunidad educativa del país.”

El 18 de febrero, el Diario El Peruano publicó la Resolución Ministerial Nº 0035-2010- ED del 17 de febrero, que resuelve dar por concluida la designación del Director de Educación Secundaria.

Hasta aquí, surgen varias interrogantes. Si la denuncia del congresista se refiere a los textos de primaria y varias fuentes muestran en imágenes, textos de primaria distribuidos en el 2009, ¿por qué el Viceministro alude solo a los manuales de secundaria? Por otro lado, ¿qué quiere decir cuando señala que no se trata de textos convencionales?, ¿es menos grave acaso encontrar errores en los manuales? Si éstos no son tan importantes como los textos convencionales, ¿por qué se elaboran y distribuyen a nivel nacional?

Pero surgen más preguntas. ¿Por qué la DIGEBR debe nombrar a una comisión para investigar e identificar responsables? ¿No es la Dirección de Educación Secundaria (DES), una dirección dependiente de la DIGEBR y ésta del Viceministerio de Gestión Pedagógica? Si el Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de Educación, así lo señala, ¿cómo es posible que una comisión se conforme con los implicados directa o indirectamente en la denuncia?

Sin embargo, la comisión trabajó el viernes y el fin de semana. Directores y especialistas de los diferentes niveles se dedicaron a verificar y contar los errores. ¿Cuántos hay que encontrar para asumir la responsabilidad?

Con relación a la reorganización del Área de Materiales de la DES, ¿no sería oportuno identificar dónde está el problema en la elaboración y distribución de textos escolares?

Con relación a la fe de erratas, si los textos tienen poco más de 60 errores ortográficos, ¿cree la Comisión que los maestros van a leer la fe de erratas y el “documento explicativo”? Me pregunto si alguno de nosotros compraría una novela o un libro cualquiera con una fe de erratas de similares características.

No se puede minimizar el hecho y creer que con la destitución de un director, se soluciona el problema. La enfermedad está en la raíz del árbol, y ésta no se ataca cortando una rama. Hay que enfrentar el problema desde la raíz.

En un acto de transparencia, es preciso que se informe a la opinión pública, compuesta por muchos ciudadanos, que con el pago puntual de sus impuestos, contribuye con la elaboración y distribución de materiales educativos a las escuelas del país, cuál es el problema, cuáles sus causas y cuál es la solución eficiente y ética que darán al mismo. Es bueno recordar que la transparencia y la rendición de cuentas son obligatorias en la gestión pública. Se trata de recursos públicos ineficientemente utilizados, lo cual convierte en gasto lo que debería ser una inversión en la calidad de la educación.

El Ministerio de Educación no vela por la calidad de los materiales educativos (salvo excepciones, como la del Área de Materiales de Inicial que ha producido y distribuido en los últimos años material de calidad para los niños y niñas de 0 a 5 años de los centros y programas del país). La respuesta a esta denuncia ilustra claramente esta conclusión. La capacidad de autocrítica, ausente en esta administración, puede ayudar a reconocer que muchos de los problemas están asociados al estilo de gestión que impide resultados de calidad. Requerimos decisiones acertadas que demuestren que el objetivo de mejorar la educación está por encima de cualquier interés personal.

(*) Columnista invitada

Ciudadano sí come otorongo

En la ley de la selva de la política peruana, es de conocimiento extendido un código inviolable para la pervivencia de una especie: ¡otorongo no come otorongo! Y aunque de vez en cuando puedan comer pollo, sus apetencias nunca deberían estar conformadas por otro otorongo.

Por Edith Bautista León (26), Presidenta del Movimiento Político Regional “Juntos Sí Se Puede” de Ayacucho y Pas Vocera del Colectivo Regional de Actores Políticos Jóvenes – CORAPJO.

Es así como el parlamento peruano ha podido mantenerse casi incólume hasta la actualidad, pese a su porfiado e inagotable catálogo de escándalos, y pese a las devastadoras arremetidas, críticas, intentos de reforma y hasta de abolición de cuanto régimen político o colectivo ciudadano haya osado plantear. Pero el voraz apetito de esta especie ha llegado a contravenir hasta su más fundamental e indiscutible ley de supervivencia. Al parecer, en tiempos de hambruna pre electorera, hasta el otorongo más formalista es capaz de convertirse en una bestia canibal. Así lo han demostrado al ponerse en mutua evidencia: los "come pollos", "mata perros", "roba luces" y hasta presuntos terroristas arrepentidos han demostrado que otorongo sí come otorongo con tal de curarse en salud.

Pero más allá de la preocupación superficial por sacar moralejillas fabulescas, que ya han ensayado hasta el cansancio otorongos y otorongólogos, es de vital importancia rescatar la génesis del problema, desde la esencia misma de las libertades democráticas y civiles. La cultura política positiva no es únicamente un asunto del parlamento peruano. Al ocuparnos en los párrafos anteriores de estos animales de nuestra prolífica fauna política, solo intentamos evidenciar un diagnóstico por demás extendido: para la solución se requiere de otro tipo de ciudadanos, que más allá de solo ridiculizar y culpar de tanto escándalo a quienes han elegido por voluntad propia como sus legítimos representantes, puedan más bien asumir consecuentemente su corresponsabilidad social y plantearse un mejor ejercicio de sus derechos democráticos, ya sea desde el rol de representantes o de representados. Solo así, de una vez por todas, emprenderemos el camino de remozamiento y rescate de la cultura política de nuestro país y con ella de esta vergonzosa crisis de representación a todo nivel.

En consecuencia, más allá de la fábula del otorongo, el reto mayor radica fundamentalmente en el ciudadano de a pie y su capacidad de combinar ese ejercicio pleno de libertades políticas, de forma activa y organizada. La responsabilidad de elegir a políticos con verdadera visión de programas transformadores para la sociedad. Políticos de los que podamos esperar más de su capacidad de razonar y proponer, que de sus supersticiones populistas y su ambición personal. Solo así, en algún momento pasaremos de esos infructuosos y ritualizados debates, a discusiones fértiles que devengan en posiciones activas y vigilantes, frente a un ejecutivo que tampoco se debe quedar atrás.

Con una ciudadanía responsable empujaremos el desarrollo de nuestro país en un verdadero escenario de estado de derecho; con mayor sustento y madurez política podremos plantearnos un horizonte sostenible de reformas a nivel constitucional, que contemplen la renovación por tercios o el voto facultativo como medidas para superar esta crisis de representación que hoy es salvaje. Por suerte existen colectivos juveniles que vienen visibilizando el problema, como la Red de Actores Políticos Jóvenes con su campaña nacional ¡Reformas Ahora!

Ayacucho, diciembre del 2009.

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